No perfectos pero sí felices. Libro

Autor: Michael Davide.

Título: No perfectos pero sí felices. Una profecía sostenible de la vida consagrada.

Editorial: Ediciones Dehonianas España. Pozuelo de Alarcón, Madrid. 2016. Original en italiano Bolonia 2015.

Páginas: 181.

Breve comentario:

El Hermano Michael es monje benedictino. Desde esta vocación monástica propone una reflexión de los cambios y desafíos que tiene la Vida Religiosa.
Está muy alineado con las orientaciones del Papa Francisco a los religiosos: recuperar la dimensión profética, “oler a oveja”, acercarse a las periferias del mundo. Me ha hecho pensar mucho en cómo resituar la vida religiosa en el nuevo ecosistema de la Asociación que vivimos en el mundo lasaliano. Me encantaría discutir con él algunas afirmaciones sobre qué significa vivir en “la tierra del medio”, sobre todo respecto a la relación de la Vida Religiosa con los laicos o seglares.

Índice:

1.- PARA REFLEXIONAR:
1. Convicciones
2. Una imagen: la samaritana
3. Un salto: Pablo
4. Tomar nota: somos diversos
5. El camino real
6. Entre éxodos y pascuas
7. ¿Fecundidad espiritual?
8. Eunucos por el Reino
9. ¡No conviene!
10. Una imagen: el eunuco en el carruaje.
11. De la mortificación a la limitación.
12. De la radicalidad a la profecía.

2.- PARA LIBERAR LA PALABRA
1. Declinar y decadencia.
2. Tierra de en medio.
3. Entre monastización y mundanización.
4. De una radicalidad ostentada a una profecía sufrida.
5. ¿Debilitamiento o humanización?
6. De la reforma al reformateo
7. Carácter provisional: carisma renovable.
8. Experimentación: la comunión antes que la comunidad.
9. Autenticidad: preeminencia de la persona sobre la función.
10. Un siglo de maduración: la semilla de Carlos de Foucauld.

3.- PARA COMPARTIR
Antes que nada la libertad.

Citas que resalto:

– «El desafío al que tienen que hacer frente los religioso… es vivir de modo íntegro sin caer en formas de integrismo, ser hombres y mujeres de fe y no simplemente hombres y mujeres de religión. Esto exige… ser, cristológicamente, hombres y mujeres que se acompañan en el camino de todos y se identifican con la fatiga de cada uno.” Pág. 36

– Del mismo modo que para Saulo, también para las personas consagradas de hoy -más que nunca- hace falta una renuncia a nuestro propio sistema de renuncias, para abrirnos a una lógica rigurosa de verdad sobre nosotros mismos y de compasión no altanera con respecto a los otros.” Pág. 39

– “Tal vez nos olvidamos a veces de que el Verbo se hizo carne no para fundar la Iglesia, sino a fin de ser sacramento de salvación para la humanidad… Para ofrecer este servicio ‘profético’… los consagrados eligen y aceptan no formar parte ni de la jerarquía ni de los laicos, sino encontrarse en una ‘tierra de en medio’.” Pág. 52

– (Citando al Papa Francisco) “La radicalidad evangélica no es solamente de los religiosos: se pide a todos. Pero los religiosos siguen al Señor de una manera especial, de modo profético. Yo espero de ustedes este testimonio. Los religiosos deben ser hombres y mujeres capaces de despertar al mundo”. “Svegliate il mondo” Colloquio di Papa Francesco con i Superiori Generali. 5.

– “El discernimiento no siempre resulta fácil, porque se corre el riesgo de pensar que uno se ha hecho así por el reino de los cielos y, después, caer en la trampa viscosa de una búsqueda, a veces inconsciente y a veces muy consciente, de intentar ser resarcidos por la vida a través del poder, que puede convertirse en abuso espiritual. En esto consiste la enfermedad del clericalismo. ” Pág. 78

– “Una vida profética no se identifica con una vida que se percibe y se ofrece como modelo para los otros, sino que es como un ‘signo’ (Ez 24, 24) que hace pensar y no sustituye al pensamiento y a la libertad de nadie. El desafío y el ministerio no consisten en ser ‘diferentes’ y vivir ‘aparte’, siguiendo una lógica antropológicamente ‘clerical’ y ‘sagrada’, sino en ser personas solidarias, capaces de compartir la fatiga del vivir, que afecta, en ocasiones de modo dramático, a la existencia de todos los hombres y mujeres.” Pág. 88

– “Si tienen que ejercer un servicio, es el de ayudar a los otros solo en la medida en que ellos se han hecho ayudar y lo han hecho porque son limitados y hasta, en ciertas regiones de su propio corazón y rincones de su propia vivencia, auténticos pecadores.” Pág. 91

– “Como consagrados, no somos garantes del orden de la disciplina, del mismo modo que tampoco somos modelos a seguir, sino testigos de la caridad inventiva del Evangelio, a través de una presencia que quiere ser una pequeña luz en el interior de la ambigüedad del mundo.” Pág. 105

– “El cambio y la conversión que se requieren a los consagrados de nuestro tiempo… es la renuncia a una radicalidad ostentada para vivir -padecer sería el verbo más adecuado- una profecía sufrida.” Pág. 119

– “Es necesario darse cuenta de que algo corre el riesgo de haberse estropeado en el normal funcionamiento de la vida consagrada, pero so no significa que haya que ‘tirarla’, sino simplemente reformatearla para que pueda empezar de nuevo a funcionar del mejor modo posible.” Pág. 135

– “Nuestro desafío evangélico no consiste en defendernos del mundo, sino en habitarlo.” Pág. 138

– “La vocación es para mí… algo así como un folio en blanco que el Señor da a cada uno cuando le entrega la vida con todo su bagaje de oportunidades y limitaciones. Por nuestra parte somos libres de escribir en este folio en blanco todo lo que queramos. Sin embargo, debemos recordar que la firma no es la nuestra, sino la del mismo Dios. Así pues, a nosotros se nos pide que llevemos el peso, el yugo de nuestra libertad con conciencia y responsabilidad.” Pág. 175


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Salmo: Comunidad resucitada

Finalizamos el retiro en Aravaca. Invitamos a cada Hermano a escribir una estrofa de un salmo con la única indicación de que tuviera que ver con la VIDA. Aquí va un salmo comunitario, si bien no puedo colocar todas las estrofas como me llegaron, sí que las he leído y fundido todas en las siguientes líneas, gracias por generar vida.

Hoy desbordamos de gozo y alegría
al contemplar a Cristo Resucitado.
Cantemos juntos: ¡Aleluya!
Dios es la fuente de vida.

Dios de la vida,
inúndanos de tu ternura.
Toca nuestro corazón,
alienta nuestro espíritu de fe.

Como el rocío de la mañana
tu mensaje nos llega derrochando vida.
Te haces presente en la lluvia,
en la flor, en la luz,
en el canto de los pájaros,
en el pan compartido,
en el vino de la amistad,
en el perdón
y en los abrazos fraternos.

El encuentro diario contigo, nos da vida.
Cultivar tu amistad, nos da vida.
Hablar de ti, nos da vida.
Sentir tu mano de alfarero retocando nuestro barro, nos da vida.
Sentir que purificas nuestros proyectos, nos da vida.

Contemplar la naturaleza, nos da vida.
Escuchar tu palabra de maestro, nos da vida.
Sentarnos a tu mesa y partir el pan, nos da vida.
Compartir en comunidad, nos da vida.

¡Qué maravilla!
Has puesto personas en nuestro camino
que son un regalo,
nos transmiten confianza,
nutren nuestra esperanza,
iluminan las sendas.

Queremos recorrer la vida
llevando tu Evangelio,
descubriéndote en los signos de los tiempos,
con sencillez,
a pesar de las inclemencias del camino,
de algunas tormentas,
de cada caos que nos cuestiona
y de todos los contratiempos…
A pesar de todo
nos gusta andar en tu presencia,
aquí y ahora,
en este mundo cambiante.

Sí, la vida da muchas vueltas,
pero nosotros, Señor, queremos darlas contigo.
Tómanos de la mano,
condúcenos,
refúndanos,
haznos permeables al cambio,
pon la chispa de la creatividad
en nuestro interior.

Dios de la vida,
que nos regalas vida
y nos pides vida entregada,
haz que la vocación de cada uno de nosotros
sea parte de tu historia de salvación.

Danos coraje
para engendrar más vida a nuestro alrededor.
Danos vida para iniciar nuevos proyectos
entre los más pobres y necesitados.
No queremos que nuestra existencia
dé vueltas y vueltas en nuestra imaginación
cuando tú nos esperas en la real marginación.

Que no temamos ya entregarnos
en la construcción de tu Reino,
en involucrarnos en los problemas de nuestro tiempo.

Señor, Jesús, porque tú has resucitado
sabemos que toda muerte no es el final de la existencia,
sino su transformación.
Sabemos que incluso tu ausencia
es parte de tu presencia.

Ahora, Señor, que estamos vivos.
Ahora, iremos adonde nos lleves.
Que tu Espíritu nos empuja.
Que los pobres nos necesitan.
Ahora.

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Salmo: Inventaré salmos

“Los Hermanos, consagrados a la Santísima Trinidad, viven asociados para la misión.
Su vida fraterna en comunidad es un don del Espíritu Santo que conduce a cada uno a superar el repliegue sobre sí. Al acoger este don, la comunidad desarrolla una espiritualidad de comunión.”

Regla 71

“En el desarrollo de la asociación con los hombres y mujeres que caminan con ellos, y que se reconocen hoy como hijos e hijas de Juan Bautista de La Salle, los Hermanos ven un signo de los tiempos que les llena de esperanza.
En consecuencia, se sienten portadores de la especial responsabilidad de compartir esta herencia pedagógica y espiritual con todos aquellos con quienes trabajan. A través de esa experiencia reconocen las llamadas que el Espíritu les dirige para ser Hermanos hoy”.

Regla 157

“Señor, ábreme los labios” (Sal 50)
Y nuestros labios se abren,
pero repiten las mismas frases,
una y otra vez.

Encadenamos largos rezos,
-la mayoría del Antiguo Testamento-
con demasiada prisa
y con poca unción.

Los salmos en la página 324,
las antífonas en la 756,
y la oración de los fieles en la 189.

“Cantadle al Señor un cántico nuevo” (Sal 33, 3) decimos,
¿pero realmente Dios estoy sintiendo
que Dios está haciendo algo nuevo en mi vida?

“Tus acciones, Señor, son mi alegría” (Sal 91)
proclamamos con voz apagada y anodina.

“Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Sal 117)
Y con nuestra actitud hacemos tan sosa nuestra oración…
le quitamos todo valor poético.

“Señor, escucha mi oración;
tú, que eres fiel, atiende a mi súplica” (Sal 142)
Pero no nos sale de dentro,
ninguna súplica que no sea la pre-escrita,
ninguna queja de verdad.

“Te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas” (Sal 79)
Pero no expresamos nunca
las alabanzas y las maravillas
que Dios está haciendo en nosotros.

Es como si para comer
nos alimentáramos siempre
a base de latas de conserva.
Todo precocinado, todo prefabricado.

Es verdad que no morimos de hambre,
pero tampoco gustamos de la cocina.
Aburrimos a los que invitamos
a comer de nuestro menú espiritual.

Vibramos poco con lo que rezamos,
apenas preparamos nuestras oraciones.
Dudamos de convocar a nuestra oración
a jóvenes y colaboradores.

“Señor, ábreme los labios”
para expresar realmente
lo que pasa por mi corazón.

“En la asamblea bendeciré al Señor” (Sal 25)
Y compartiré en comunidad
las bendiciones con las que Dios
cada día me regala.

“Hablaré del Señor a la generación futura,
contaré su justicia” (Sal 21)
Y lo comunicaré con creatividad,
me expresaré con nuevos versos,
utilizaré gestos e imágenes,
inventaré salmos.

“Danos vida, para que invoquemos tu nombre.
que brille tu rostro y nos salve” (Sal 79) para contagiar la riqueza
de tu presencia viva en nuestra comunidad.

Dice el Señor:
“Yo hago nuevas todas las cosas.” Ap 21, 5)
Inspíranos para recrear nuestra oración.
Que dance tu Espíritu,
que dance tu Espíritu en cada uno de nosotros.

Hno. Paco Chiva

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Salmo: ¿Quién no necesita un Cireneo?

Dialogar con personas que ensanchan nuestro espíritu. Buscar ayuda personal delante de situaciones difíciles. Tener alguien en quien confiar dudas. Abrirse al consejo de otros delante de decisiones importantes. Examinar las propias actitudes. El Fundador tuvo al menos a tres acompañantes en diferentes momentos de su vida: el Padre Barré, Nicolas Roland y Sor Luisa; además de los propios Hermanos. Los lasalianos estamos invitados a cuidar nuestra salud espiritual con la práctica de ser acompañados.

pixabay

A ver… entre nosotros:
¿quién no necesita un Cireneo?

Yo…
cuando soy autosuficiente,
cuando pienso que solo…
podré con todo.

Mi orgullo tampoco lo necesita.
Siempre encuentra que son otros
los responsables de los errores.

El que se cree perfecto,
el inconsciente,
el narcisista,
el superficial.

El que tiene baja su autoestima,
y cree que no es digno de ser ayudado,
que del fondo del pozo nadie lo saca.
~
A ver…
¿quién no se ha sentido alguna vez atascado?
¿quién no ha sufrido experiencias de fracaso?
¿quién no se ha descubierto perdido?

¿Quién no ha vivido confundido alguna temporada?
¿Quién no necesita liberarse de rutinas que esclavizan?
¿A quién le iría bien aclarar sus sentimientos?
~
A mí,
que necesito que alguien me ayude
a poner nombre a lo que ocurre en mi vida.

A mí me iría bien…
aprender a vivir mis conflictos,
revisar mi sentido de la libertad,
aceptar qué me está haciendo sufrir.

Quiero seguir creciendo,
tirar del hilo de mis talentos,
descubrir la chispa que Dios ha puesto en mí.

Necesito vivir más fundamentado en Dios,
y desembarazarme de lo que estorba
mi seguimiento de Cristo.

    ~

Pero no puedo hacerlo sólo.
Necesito un Cireneo,
no para que lleve mi cruz,
sino para que permanezca a mi lado.

No alguien que me dirija,
sino que me ayude a ver.
Alguien que me escuche gratuitamente.
Yo soy juez y parte.
~
Alguien que amplíe mi horizonte,
que me ayude a levantar la vista,
y a descubrir el manantial que hay en mí.

Un Cireneo experimentado en la escucha,
que me diga:
“yo no puedo vivir por ti,
pero puedes contar conmigo
para lo que estás viviendo”.
~
¿Quién no necesita un Cireneo?
¡Si hasta el mismo Cristo fue ayudado!

¿Y si yo mismo pudiera ser
cireneo de confundidos,
atascados o perdidos?

¿Y si también esto
fuera parte de mi vocación
de ser hermano y hermana?

Hno. Paco Chiva

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Salmo: Talentos

La espiritualidad lasaliana necesita de formación. Es imprescindible una mínima formación bíblica, formación en diversos campos de la teología, en los retos actuales de la humanidad. El espíritu también se alimenta de ciencia y de la historia. No se puede ser un creyente ingenuo, continuamente debemos “actualizar nuestros mapas mentales”. No se trata sólo de formación intelectual, también de experiencias, encuentros… El Fundador estableció tiempos para la formación y el retiro, vio la necesidad de reunir a los Hermanos, ofrecerles escritos, trabajar conjuntamente textos y documentos. Como lasalianos enriquecemos nuestros saber y nuestra práctica con formación.

“En aquel verano de 1691 reunió a los Hermanos en la casa de Vaugirard, recién alquilada, para días de renovación espiritual. Probablemente durante aquellos días habló de su proyecto a dos de los Hermanos en quienes más confiaba, invitándolos a comprometerse juntos de por vida en la obra de las Escuelas gratuitas”

Obras completas de San Juan Bautista De La Salle, pág 93.



Parable of the talents. 2013. Canvas, oil. 60 x 50. Artist A.N. Mironov
Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional

Hay días en que me quedo triste
contemplando mi único talento.
¡Me siento tan poco agraciado!
Y temo perderlo,
lo amarro,
lo bloqueo,
lo entierro.

Y tú me sigues enviando
propuestas, retos y sueños.
¿No ves que sólo sirvo para lo que sirvo?
¡Busca a otros que sean más capaces!
~
Hay mañanas en que te siento más cerca,
y descubro que tengo más de un talento.
Que tienes razón, que podría ir más lejos.
Si me abro,
si salgo de mi nido…
si le dedico tiempo,
si me cultivo…
entonces, siento misteriosamente
crecer en mi interior
la semilla de tu Reino…. (pausa)
~
Y me pregunto:
¿no será que perdí los talentos por el camino?
La rutina,
la falta de constancia,
un poco de pereza
y, sobre todo, el no descubrir tu presencia
en este mundo que tanto está cambiando.

Y así, pensándolo bien,
un tercer talento aparece en mi vida,
rescatado de cuando era más joven,
de mi amor primero por ti… (pausa)
~
Los alumnos, los jóvenes,
los padres, los maestros,
los que comparten la misión de educar,
parecen mirarme pidiendo más de mi persona.

¡Ay, Señor, qué más quieres!
¿Aún puedo aprender?
¿Que me fie de ti?
¿Qué me prepare para atender sus necesidades?
Hace un rato pensaba que tenía solo un talento…
y ahora ya un cuarto me estás pidiendo… (pausa)
~
Pensaba que ya estaba bien,
que no me ibas a pedir nada más.
Y he aquí que te pones a hablar… de amor.

de querer a mis hermanos y hermanas,
de hacer comunidad
de aceptar y apreciar a todos,
de perdonar,
de escuchar los problemas de otros,
de ponerme a servir,
y a lavar los pies,
y a curar heridas.
Me has dado el talento de amar… (pausa)
~
Vale, me rindo, lo has conseguido:
Tengo cinco talentos.

Gracias por confiar en mí.
Humildemente,
me comprometo a cultivarlos.
~
Y termino aquí el salmo,
temo que me desbordes
con más dones.

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Salmo: Autonomía

Explorar el sentido de la vida, vigilar los propios errores, cultivar los talentos, abrirse a la novedad del Espíritu, no dejarse llevar por la acedia y la rutina… El Fundador escribió su propio Proyecto Personal en las “Reglas que me he impuesto”. Los lasalianos estamos invitados a cuidar el propio itinerario espiritual, a mantener una actitud vigilante y responsable sobre nuestras propias vidas, a no dejar aparcada nuestra opción por los pobres.

“Cada Hermano está invitado a elaborar su proyecto personal. Este proyecto lo implica en un proceso de conversión permanente que unifica y orienta su vida.
Para elaborar y evaluar dicho proyecto, el Hermano tiene en cuenta su propio itinerario espiritual, las exigencias de la comunidad y los proyectos del Distrito. Si lo desea, el Hermano comparte su proyecto con la comunidad.”

Reglas 56.2

Alabado seas, mi Dios,
porque nos has dado la libertad y la inteligencia.
Tú no te impones con tu presencia,
ni tu amor nos ata,
eres el padre en la parábola del hijo pródigo:
nos regalas tu herencia y nos permites volar.

Alabado seas porque nos quieres creadores,
co-creadores contigo en este mundo inacabado.
Prefieres mantenerte en silencio,
en segundo plano, en el plano del misterio.
~
Y no nos queda más remedio que pensar,
valorar con nuestra mente y nuestro afecto
para tomar las decisiones de cada día
y las decisiones transcendentales.

Desearíamos que, al menos, nos dieras
todas las respuestas a nuestras preguntas.
Pero no dices nada.
Solamente tenemos tu Palabra,
la Palabra de Cristo y la promesa de tu Espíritu.
~
A cada uno de nosotros nos toca armar nuestra vida,
elegir los caminos que vamos a transitar,
los proyectos que vamos a emprender,
los obstáculos que afrontar,
y los recursos a emplear.
Alabado seas porque esto te ha parecido bien.

Reconocemos que, a menudo,
preferimos respuestas simples
que no nos exijan demasiado.

Vivimos de las rentas de antiguas decisiones,
pensando que todavía son válidas
para guiar nuestra vida.

Nos abandonamos a la comodidad,
dejamos de arriesgar,
y con el tiempo se nos apaga la chispa.

Poco a poco nos creamos un caparazón
que nos protege del entorno,
pero que nos impide evolucionar.
Poco a poco el escepticismo nos puede,
y acabamos descreídos,
ateos en la práctica,
porque aunque recemos mucho, ya no te seguimos.

Perdemos el norte,
faltos de una visión de futuro,
y vagamos sin sentido,
y nos conformamos con las “algarrobas de los cerdos”.
~
Que se me pegue la lengua al paladar
si me olvido de tu proyecto, Señor.
Que se me paralice la mano derecha
si mi preocupación no es la de tu Reino.
Despiértame de mi modorra,
tumba mis pequeños ídolos,
~
Quiero dejar de ser un molusco
y vertebrar mi vida.
tomar el camino de tu casa,
e implicarme en los proyectos que compartimos,

Quiero arriesgarme
y responder a los signos de los tiempos,
abrirme a tu voluntad,
regresar a tu regazo.
Quiero volver a ser fiel a mi vocación
~
Quiero imitar la iniciativa de Juan de La Salle,
y escribir mi versión
de “las reglas que me he impuesto”;
para ver si, al ponerme en camino,
siento la emoción de adivinar tu presencia en el horizonte.

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Textos desafiantes

¿Qué texto de la Biblia te cuestiona más en este momento de tu vida? ¿Qué frase te desafía más? ¿Qué palabra de Dios te toca más las narices? Invitamos a escribirla en un papel, compartirla en comunidad, escucharnos unos a otros, ofrecer este texto en la eucaristía…


Llegaron a Jericó. Y cuando ya salía Jesús de la ciudad seguido de sus discípulos y de mucha gente, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. Al oír que era Jesús de Nazaret, el ciego comenzó a gritar:
–¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!w
Muchos le reprendían para que se callara, pero él gritaba más aún:
–¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se detuvo y dijo:
–Llamadle.
Llamaron al ciego y le dijeron:
–Ánimo, levántate. Te está llamando.
El ciego arrojó su capa, y dando un salto se acercó a Jesús, que le preguntó:
–¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
–Maestro, quiero recobrar la vista.
Jesús le dijo:
–Puedes irte. Por tu fe has sido sanado.
En aquel mismo instante el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús.

Mc 10, 46-52



Os ruego que os portéis como deben hacerlo quienes han sido llamados por Dios, como lo fuisteis vosotros. Sed humildes y amables; tened paciencia y soportaos unos a otros con amor. Procurad manteneros siempre unidos, con la ayuda del Espíritu Santo y por medio de la paz que ya os une.

Ef 4, 1-3



Durante la cena, Jesús, sabiendo que había venido de Dios, que volvía a Dios y que el Padre le había dado toda autoridad, se levantó de la mesa, se quitó la ropa exterior y se puso una toalla a la cintura. Luego vertió agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Cuando iba a lavar los pies a Simón Pedro, este le dijo:
–Señor, ¿vas tú a lavarme los pies?
Jesús le contestó:
–Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero más tarde lo entenderás.
Pedro dijo:
–¡Jamás permitiré que me laves los pies!
Respondió Jesús:
–Si no te los lavo no podrás ser de los míos.
Simón Pedro le dijo:
–¡Entonces, Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza!

Jn 13, 3-9



“Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de ella cayó en el camino, y fue pisoteada y las aves se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, y brotó, pero se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre espinos, y al nacer juntamente los espinos, la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.”
Esto dijo Jesús, y añadió con voz fuerte: “¡Los que tienen oídos, oigan!”

Lc 8, 5-8



Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego, ven y sígueme.
El hombre se afligió al oír esto; se fue triste, porque era muy rico.
Jesús entonces miró alrededor y dijo a sus discípulos:
–¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!

Mc 10, 21-23



Entonces ellos preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o falto de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?’ El Rey les contestará: ‘Os aseguro que todo lo que no hicisteis por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicisteis.’

Mt 25, 44-45



El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame.

Mt 16, 24



Yo les he comunicado tu palabra; pero el mundo los odia porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal. Así como yo no soy del mundo, tampoco ellos son del mundo. Conságralos a ti por medio de la verdad: tu palabra es la verdad. Como me enviaste a mí al mundo, así yo los envío. Y por causa de ellos me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados por medio de la verdad.

Jn 17, 14-19


Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy dispuesto a dar mi vida por ti!
Jesús le respondió:
–¿De veras estás dispuesto a dar tu vida por mí? Pues te aseguro que antes que cante el gallo me negarás tres veces.

Jn 13, 37-38



Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el reino de Dios.

Lc 9, 60



Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os he escogido a vosotros.

Jn 15, 16



Pero todo esto, que antes era muy valioso para mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo sin valor. Aún más, a nada concedo valor cuando lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por causa de Cristo lo he perdido todo, y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a él y encontrarme unido a él.

Flp 3, 8



Precisamente por eso sufro todas estas cosas. Pero no me avergüenzo de ello, porque sé en quién he puesto mi confianza; y estoy seguro de que él tiene poder para guardar hasta aquel día lo que me ha encomendado.

2 Timoteo 1, 12



Padre, si quieres, líbrame de esta copa amarga; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Lc 22, 42



El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la recobrará. ¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida? El Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos. Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto al Hijo del hombre venir como rey.

Mt 16, 24-28



Os aseguro que, si un grano de trigo no cae en la tierra y muere, seguirá siendo un solo grano; pero si muere, dará fruto abundante. El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna. Si alguno quiere servirme, que me siga.

Jn 12, 24-26



Mira, yo estoy llamando a la puerta: si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Ap 3, 20



“Un hombre tenía dos hijos. El más joven le dijo: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.’ Y el padre repartió los bienes entre ellos. Pocos días después, el hijo menor vendió su parte y se marchó lejos, a otro país, donde todo lo derrochó viviendo de manera desenfrenada. Cuando ya no le quedaba nada, vino sobre aquella tierra una época de hambre terrible y él comenzó a pasar necesidad. Fue a pedirle trabajo a uno del lugar, que le mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y él deseaba llenar el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: ‘¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras que aquí yo me muero de hambre! Volveré a la casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo: trátame como a uno de tus trabajadores.’ Así que se puso en camino y regresó a casa de su padre.
“Todavía estaba lejos, cuando su padre le vio; y sintiendo compasión de él corrió a su encuentro y le recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo.’ Pero el padre ordenó a sus criados: ‘Sacad en seguida las mejores ropas y vestidlo; ponedle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traed el becerro cebado y matadlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado!’ Y comenzaron, pues, a hacer fiesta.
“Entre tanto, el hijo mayor se hallaba en el campo. Al regresar, llegando ya cerca de la casa, oyó la música y el baile. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba, y el criado le contestó: ‘Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha mandado matar el becerro cebado, porque ha venido sano y salvo.’ Tanto irritó esto al hermano mayor, que no quería entrar; así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciese. Él respondió a su padre: ‘Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. En cambio, llega ahora este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro cebado.’
“El padre le contestó: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero ahora debemos hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’ ”

Lc 15, 11-32



–Señor, ¿a quién iremos? Tus palabras son palabras de vida eterna.

Jn 6, 68



Así pues, haced con los demás lo mismo que queréis que los demás hagan con vosotros.

Mt 7, 12



“No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará”

Lc 6, 37



Oigo en mi corazón, “buscad mi rostro”,
tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

Sal 26, 8



Buscad primeramente el reino de los cielos y el hacer lo que es justo delante de Dios, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Mt 6, 33



Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos.

Mt 5, 7



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Salmo: Palabras de Vida Eterna

Una de las prácticas espirituales lasalianas es la lectura diaria de la Palabra de Dios. Consiste en conectar cada día con el mensaje del Evangelio. El Fundador quiso que los primero Hermanos llevaran un pequeño ejemplar del Nuevo Testamento en el bolsillo. Los lasalianos ponemos en el centro de nuestra vida el mensaje de Jesús de Nazaret, por eso decimos “Viva Jesús en nuestros corazones: por siempre”, para seguir a Cristo cada día.

“Para adquirir este espíritu [espíritu de fe] y vivir de él: los Hermanos de esta Sociedad tendrán profundísimo respeto a la Sagrada Escritura; y, para manifestarlo, llevarán siempre consigo el Nuevo Testamento, y no pasarán ningún día sin leer algo en él, por sentimiento de fe, de respeto y de veneración a las divinas palabras que contiene, considerándolo como su primera y principal regla.”

Reglas Comunes 2, 3


Guardaré tus palabras en mi corazón,
y no pasará un día sin leer algo de ellas.
Te llevaré tatuado en mi muñeca, o en mi tobillo,
me grabaré la frase que más me inspira.

Guardaré en mi cartera,
junto a mi tarjeta de identificación,
tu parábola más iluminadora,
tu comparación más atrevida.
~
En mi camiseta estamparé
con letras amplias y claras
tus máximas,
porque quiero hacerlas mías,
que sean mi hábito y mi memoria.

Una ‘nube de palabras’ evangélicas será,
en mi ordenador, el fondo de escritorio,
para que cada vez que lo encienda,
enciendan tus palabras mi espíritu.
~
Imprimiré un cartel para mi cuarto,
una bella imagen a todo color
con la estrofa del salmo que cada mañana
me pone en tu presencia.

Silbaré y cantaré al andar por los pasillos
“tu palabra me da vida”
para recordarme que me consagro a ti,
y que mi vida no tiene sentido
si no es para recorrer tus senderos.
~
En mi teléfono inteligente
instalaré una aplicación para leerlas cada día.
Y, después, hacer silencio,
aunque solamente sean unos segundos,
para que resuenen en mí.

Llevaré tu mensaje escrito en un papel
en mi bolsillo, hasta que sea piel de mi piel,
respiración de mi respiración…
Hasta que ilumine cada decisión.
~
Las escribiré en la pizarra.
Las rumiaré durante mis viajes.
Te citaré en mis mensajes electrónicos.

Las meditaremos en comunidad.
Las estudiaremos en libros de teología.
Con ellas interpretaremos los signos de los tiempos.
~
Escucharé atento las palabras
de mis hermanos y hermanas,
porque sé que en ellas me hablas también.

Hno. Paco Chiva

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Salmo: Respirando.

Muy cerca estoy de Ti.

Más cerca estás de mí.
Mi aliento a ti lo debo.

El aire que respiro… tu Espíritu de vida, ¡Ruah!

Aliento que a ti debo
aviva mis sentidos,
latido acompasado
hacia la profundidad de mi ser.

Interioridad,
intimidad,
espacio sublime,
tiempo salvador,
kairós,
ahí estás tú.

El aire sosegado me sosiega
y calma mi impaciencia.

Es el tiempo de Dios y para Dios
en el silencio velo, vigilo y me sosiego
consagro a ti mis horas,
consagras tú mi ser
mi tiempo,
mi acción.

Respiro y respiro,
monotonía.

Respiro y aprendo
a ser paciente.

Respiro y oigo respirar.
No respiramos al unísono
¿Seremos capaces de acompasar
nuestra respiración?

Sólo en ti, Señor.

Respiro, acojo el don de Dios,
su Espíritu.

Respiro con las entrañas.
Acojo desde las entrañas
tu Espíritu de Amor.

Hno. Alberto García Arteaga.

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Conversar con sosiego…con Oscar R. Maradiaga

Carriero. A, Conversaciones con Oscar Rodríguez Maradiaga, PPC, Madrid, 2018, 135 pp.

La editorial PPC se ha lanzado a editar algunos libros que llevan por título genérico “Conversaciones con…” En este caso con el cardenal Oscar Rdrez.Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa.

El cardenal Maradiaga, salesiano, ordenado obispo a los 35 años, luego de diversos cargos entre los salesianos; entre ellos, el de profesor de química y enamorado de la música, de  la aviación (piloto), formador de jóvenes salesianos y con una amplia experiencia eclesial hasta ser nombrado obispo en 1978, cardenal en 2001 y, más tarde, en 2013, nombrado por el Papa Francisco Coordinador del famoso grupo de cardenales C-9.

¿Qué encierra este libro? Pues un buen cúmulo de preguntas y respuestas que el autor hace al cardenal sobre los más diversos aspectos de su vida y trabajo: los encuentros con el Papa, el trabajo en el CELAM (entre ellos, el documento de Aparecida en colaboración con el actual Papa), la realidad de los jòvenes, su papel en torno a la teología de la liberación, sus manifestaciones sobre la política hondureña, etc.

A partir de la página 50, es constante las referencia al Papa Francisco y las relaciones mutuas entre ambos, pues hay cierta amistad entre ellos surgida de los trabajos conjuntos en el CELAM. Fruto de ellos, entre preguntas y respuestas, va pasando revista a aspectos diversos de la realidad eclesial: las encíclicas y documento del Papa Francisco, el significado que tienen para el cardenal expresiones muy “bergoglianas”  y cómo ahonda en ellas desde su experiencia y trato con el Papa Francisco, como “Iglesia en salida”, “iglesia inquieta”, “carrerismo eclesial”, “iglesia accidentada”, “Iglesia como hospital de campaña”, etc.

A partir el capítulo 7 (el libro tiene 11 capítulos), hace más incidencia en el tema que figura en la portada del libro: “El evangelio es revolucionario”, porque “… sólo en el encuentro con Cristo, está la verdadera revolución...”.

Como Presidente que fue de Cáritas internacional, su experiencia de trabajo y de recorrido por el mundo de la pobreza ha hecho que conozca muy de cerca lo que hace esta institución de la Iglesia y que le permite hablar a fondo de lo que supone Cáritas.

Es un libro sencillo de leer, ameno en su contenido no exento de profundidad, porque el cardenal se expresa con claridad en la contestación a todas las preguntas que le formula el autor. Y muchas de ellas, dotadas de un sano sentido del humor, del que el cardensal hace gala en algunas expresiones. A ello se une una facilidad grande de conectar con los diversos auditorios donde se hace presente, con una facilidad para la música que aprovecha en cualquier circunstancia (incluso a la hora de comenzar sus exposiciones), logrando esa complicidad con el auditorio que predispone a una escucha más detallada.

Hombre dialogante que no escatima estar presente en las redes sociales y de las que dice en un momento de la conversación que “… Jesús no utilizó micrófonos o megáfonos solo porque en su tiempo no existían; hoy, sin embargo, usaría toss medios  como instrumentos al servicio del Reino que vino a instaurar… Es una aventura costosa saber utilizar el potencial de a formación inicial y permanente para que los consagrados y los agentes de pastoral no se muestren débiles ante los desafíos que constantemente suscitan las novedades tecnológicas…” (pág. 132-33).

 

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