Mi experiencia de Dios. (Itziar Muniozguren)

Itziar01”Dios, que gobierna todas las cosas con sabiduría y suavidad, y que no acostumbra a forzar la inclinación de los hombres, queriendo comprometerme a tomar por entero el cuidado de las escuelas, lo hizo de manera totalmente imperceptible y en mucho tiempo; de modo que un compromiso me llevaba a otro, sin haberlo previsto en los comienzos.”

San Juan Bautista de La Salle-

Acepta las sorpresas que trastocan tus planes, derrumban tus sueños, dan rumbo totalmente diverso a tu día y, quien sabe, tu vida. Da libertad al Padre, para que Él aún conduzca la trama de tus días.

-Hélder Câmara-

En mi tierra hay días que cuando paseas vas sintiendo cómo cae sobre ti el “sirimiri” una lluvia suave, persistente, que va calando poco a poco, que va nutriendo por dentro, imperceptiblemente… Ese “sirimiri” se te hace presente sin notarlo, se cuela, se hace parte de ti. No eres tú quien lo buscas, es él quien te empapa quieras o no…

Así se ha ido haciendo presente Dios en mi vida. Al comienzo una presencia contada, transmitida y heredada de mis padres. Y como el sirimiri Él se ha ido haciendo colando en mi vida suavemente, me ha ido calando hasta ser en mí y yo en Él, hasta hacerse una presencia regalada.

Izt02Y ese Dios Amor me llama y me concede la gracia de responderle. Me ha regalado ser parte de la familia lasaliana. En ella he ido desprendiéndome de esas imágenes de Dios en las que fui educada en mi infancia, ese Dios vigilante, castigador, normativo.  Y con Alejandro, LLuis, Encarnita, Carmelo, Pedro Mari, y tantos Hermanos, hermanos y hermanas descubro un Dios Amor que me mueve al compromiso, a lavar los pies de mis niños y niñas, de mis compañeros y compañeras, de mi familia… Un Amor que no me abandona nunca, haga lo que haga.

Me encanta levantarme por las mañanas y sentir que estoy viva. Mi primer pensamiento suele ser: “Aita-Ama, hemen nauzu, zure eskuetan jartzen naiz” (Padre-Madre, aquí me tienes, me pongo en tus manos). Qué fortuna el regalo de poder sentir su presencia. Ha habido muchas mañanas en las que después de eso venía una ducha a la carrera, hacer las camas, preparar desayunos, vestir a las niñas, sacar del congelador lo necesario para poder preparar la cena a la noche … equilibrio entre paciencia y ritmo para conseguir salir los cuatro todos los días a tiempo… Ahora dejo brotar mi agradecimiento por mis dos preciosas hijas, por haber podido gestarlas en mi vientre y amarlas desde el instante en que las soñamos, haber podido estar a su lado, y elevo una petición para que les siga acompañando el Padre.

Y en el transcurrir del día y sus acontecimientos voy haciendo escucha de la palabra de ese Padre Madre que es Amor, por encima de todo. Y se me muestra en lo cotidiano del día a día, en ese peatón que agradece que respetes el paso de cebra, en la cara cansada del que parece que acaba de salir de turno, en el adolescente cubierto con capucha, en el hombre que mañana tras mañana me ofrece unos paquetes de pañuelos al parar en el semáforo, le doy las gracias con una sonrisa, y le deseo que tenga un feliz día…  Y le pido a Él que les acompañe, que el Amor se les haga presente.

Izt03Ese AMOR infinito brota en los preciosos amaneceres rumbo a San Asensio, Eibar, Sestao, Donostia, Irun, Madrid, Lliria, Griñón…, en el verde brillante de los campos y bosques, en el color del otoño entrante, en el aroma del rocío… Esa plenitud que me abrumó en Parmenia, al hacerme consciente de la grandeza de Dios, de la inmensidad de su amor que me acompaña siempre, Dios nunca me abandona.

Qué presencia más profunda, también en lo sencillo, en lo pequeño, en los rostros de cada uno de los niños y niñas que he querido y acompañado año tras año. Él se me ha hecho  presente con fuerza en el más despeinado, en el que viene sin lavarse la cara, en el que para las diez está muerto de hambre porque viene a diario sin desayunar, en el que tiene que levantar a su madre porque no se despierta, en que se pasa las horas sentado frente al televisor en casa de los abuelos porque sus padres tienen que hacer su vida, gimnasio y poteo incluido, en el que quiere y no puede aprender, en el que no tiene experiencia de ser amado… Es fácil quererles viviendo la experiencia de ser amada, no tiene mérito alguno.  Y de cada uno de ellos va calándote su esencia más preciada, aquello más genuino, que ha ido haciendo también mi ser.

Agradezco también los momentos de escucha, de silencio, de oración, que unos días son posibles en la comunidad, otros paseando en vacaciones, otros entre las cazuelas en la cocina, o preparando agradecida la cena para la familia.  Esos minutos diarios en silencio son un bálsamo, brota en mí lo compartido a lo largo del día y a Él se lo ofrezco, y de Él recibo alimento para continuar.

Dios Amor me enseña a amar amándome sin condiciones, confiando. Él me regala todo lo que me sucede en la vida. Él me acompaña en mi debilidad, en mis errores, en mis fallos, y paciente espera a que vuelva a remontar. Él ha puesto infinidad de buenas personas que son su rostro, tierra sagrada. Me regaló a mis padres, me ha regalado a Arturo, que es rostro de Su Amor incondicional, paciente, servicial, que no pide nada a cambio. El amor de mis hijas que crecen y me saludan todas las mañanas con ese bendito whatsapp que nos permite sentirnos más cerca desde la gran distancia geográfica. El Amor se hace presente en mis hermanos y hermanas de comunidad, en mis hermanos y hermanas asociadas, en mis hermanos y compañeros de equipo de animación, en todo lo que vivimos y compartimos juntos. Qué regalo poder aprender de cada uno de ellos, qué regalo poder ponerme a su lado, vida relatada, partir el pan, compartir la Palabra. En los desencuentros, distanciamientos, en las dificultades. Cuando aquellos a quienes quiero dejan de estar entre nosotros y pasan al abrazo del Padre-Madre que les regaló la vida. Su Amor también ahí se me hace presente. Y aprendo, y crezco, y me ayuda a seguir con esperanza. Y a amar. Y sonrío, y agradezco, y confío. Deseo que toda mi vida esté trascendida por su Espíritu de Amor.

Soy muy afortunada. Como dice la canción, “Sin Ti no soy nada”. Me has llamado a una vida de amor. En todo te haces presente. Gracias por todo lo que me regalas. Gracias por Salirme amoroso al encuentro cuando me distancio. Gracias por invitarme a vivir la vida como un proyecto con sentido.

Sí.

Me pongo en tus manos.

Indícame el camino que he de seguir.

Ayúdame a ser rostro de tu Amor.

Hágase en mí tu voluntad.

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Mi experiencia vocacional. (Rosario Castellanos)

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Mi experiencia vocacional

Es difícil recordar dónde empezó mi vocación. La docencia y la fe siempre han  ido unidas en mi vida.

Nací sin esperarme nadie en el seno de una familia muy humilde. Lo que para mi madre pudo ser al principio una desgracia, se convirtió con el tiempo en el milagro más grande del mundo: mi nacimiento. Ser madre soltera en la década de los 70 no fue nada fácil para ella ni para mis abuelos. Pero me llenaron de amor, me dieron su corazón y la vida cambió para todos. Es el momento de honrar a mi madre, una mujer valiente, trabajadora, humilde y volcada en los demás. Una mujer luchadora, un modelo a seguir, siempre, siempre….

Empecé mi educación en las Esclavas del Sagrado Corazón. La hermana Carmen fue mi primer contacto con la escuela. Aprendí a leer muy pronto y disfrutaba mucho en el cole. Las Esclavas en 1976 estaban muy cerquita de mi casa pero antes de empezar EGB, se trasladaron a la zona norte de la ciudad. Con 5 añitos empecé a utilizar el autobús pues yo encontré algo en ese colegio que no quería dejar… Llegó la adolescencia y los grupos juveniles, las hermanas que marcan el inicio de tu juventud: Amparo Hurtado, fue una la hermana que más huella dejó.  Sta. Rafaela, fundadora de las Esclavas, dejó una huella imborrable en mí. Una de sus premisas sigue conmigo hoy: “Sé feliz haciendo felices a los demás”. Consciente o inconsciente mente ha sido un lema que ha quedado grabado en mi corazón. Las Pascuas Juveniles, los grupos ACI, el grupo de profundización en la fe…. Todo llenaba mi alma.

En 1990, el año más difícil de mi vida, (y he pasado otros malos, pero nunca como ése), murió mi abuela, mi madre se quedó sin trabajo, nuestra casa se derrumbaba, y yo empezaba la universidad. La Hna. Amparo me dijo algo que me costó entender y no lo hice hasta después de muchos años: el Señor nos da aquello que podemos soportar. Me rebelé, me enfadé…. Pero con el tiempo lo entendí. Al cumplir 18 años, la Hna. Amparo me regaló un libro que significa mucho para mí: “El milagro más grande del mundo” De Og Mandino. Lo leí de tirón esa misma noche y entendí que sí, que yo era el milagro más grande del mundo y que no podía quedarme en el suelo, quejándome sino que tenía que aprovechar todo lo que se me había regalado.

En el tiempo de la universidad, empecé a sentir inquietud por la vocación religiosa. Conocí Emaus (lugar del postulantado de las Esclavas), acompañé en sus votos a algunas amigas y mi fe se fortalecía y mi vocación docente también. Pero acabando la carrera conocí al que hoy es mi marido. Una crisis de fe propia me llevó a plantearme qué quería Dios de mí.  Y llegó la palabra de Dios: Corintios 13.  El amor es paciente, es humilde, no lleva cuentas del mal,….. el amor no falla nunca. Y me sentí de nuevo en los brazos del Señor. El año que me casé fui a Taizé  y  también  hice un tramo del Camino de Santiago…y  ambas fueron experiencias  únicas e inolvidables en mi crecimiento espiritual.

Y llegó el tiempo de La Salle. Todo empezó gracias a mi compañera y amiga, Mónica Nadal. Ella me sugirió que probara en el cole pues había una baja de maternidad. Me enamoré de La Salle en el momento en el que entré. Viví, más fuera que dentro, el espíritu de sacrificio de esas mujeres que trabajaban en infantil. Su dolor, su ilusión, su esfuerzo quedó recompensado cuando reformaron toda la zona y empezaron las dos líneas. Pero no fue un camino de rosas tampoco para mí. Cuatro intentos, algunos llantos y mucha esperanza fue lo que me mantuvo insistiendo para ser parte de la familia lasaliana.

Y se cumplió el sueño de mi vida. Después de estar 8 años de aquí para allá, pero siempre aprendiendo mucho y llevándome lo mejor de cada sitio, La Salle me abrió sus puertas. Y me sentí como en casa y sabía que había encontrado mi sitio. Soy la mujer más afortunada del mundo y me siento muy lasaliana. He descubierto a un San Juan Bautista de La Salle, desconocido para mí. Admiro al pedagogo, al cristiano, al maestro de maestros, al luchador….

En la Salle he mejorado como persona, como cristiana. He crecido mucho por dentro (y también por fuera, los años no pasan en balde jejeje). La formación es muy muy importante: profesores nuevos, directivos, celas regional, pastoral, el curso de cristiandad, la Buena Noticia!!! Con en el H. Gildo; calidad, más toda la formación específica. No podemos dejar de aprender nunca.  Y en La Salle se aprende cada día. Aprendo de mis alumnos, sobre todo de ellos. De mis compañeros, los que ya no están en el cole y siguen muy presentes en mi vida: Marta, Tina; de los que están y aprendo todos los días: mis compañeras de infantil, mi director, Luis; de mis maravillosas compañeras del comedor y de  todos los demás; de los hermanos: y no puedo dejar de nombrar los que han dejado una gran huella en mí: H. José María Valero, el H. José Luis Gómez, el H. José Luis Miró; el H. Javier López; de las familias, de los grupos de oración, del gran grupo de Pastoral, de mi experiencia en el maravilloso grupo de personas de Hara, del grupo de “dos lunes al mes”……

rosario01Me siento tan afortunada y tan agradecida que se me acaban las palabras. Qué difícil está siendo este ejercicio de síntesis. Si miro con distancia mi vida veo a una mujer muy afortunada. Una mujer vocacionada en el servicio a los demás, a su familia, a sus alumnos (si algo soy con orgullo es Maestra de Infantil); a su comunidad. Una mujer realizada que disfruta de su trabajo con vocación e ilusión que intenta seguir los pasos de Jesús. Un camino difícil, pero hermoso. Un camino exigente y lleno de retos. Un camino de ilusión, esperanza, confianza en la voluntad de Dios.

Siempre me admira ver cómo el Señor marca nuestro camino y ves cómo las cosas ocurren de una manera determinada. No había tenido un momento todavía para preparar con tranquilidad y paz este testimonio vocacional y aquí estoy hoy con nuevos retos en mi vida: el cole me pide un nuevo servicio: llevar la dirección técnica de primaria. Empieza un nuevo curso, empiezan las dudas, el miedo a lo desconocido, a estar a la altura de mis compañeros, a la altura de las expectativas,… cumplir con todas las responsabilidades contraídas…. Pero también empieza la ilusión, la esperanza, las ganas de trabajar por y para la Misión. Sé que con ayuda de Dios todo es posible.

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Orar con el Evangelio. (Hno. Angel Hernando)

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Orando con el Evangelio

Me dicen que si podía dar mi testimonio de oración, de vida interior.  Primero me deja un poco sorprendido, porque no veo que pueda ser un testimonio de valor, pero al final me he animado, porque es el mío. Vamos allá.

En bastantes años mi vida de oración, de meditación, sigue el ritmo que me enseñaron en el noviciado: el método de La Salle. Me resultaban complicados tantos actos… Poco a poco fui evolucionando hacia la lectura del Evangelio y dejarse llevar por su mensaje. Pero seguía buscando. Seguía sin llenarme. Con frecuencia mi mente divagaba por otros derroteros. Parece que cuando uno se pone a orar, pasan por la mente todas las cosas que hay que hacer y todas son urgentes, todas, menos la oración. Necesitaba concentración interior. Dominio de mi cuerpo y mi mente. Dominio de mí mismo.

En estas, los visitadores, me propusieron ir al noviciado. Lo primero que me vino a la cabeza fue: ¿cómo enseñar a orar a los novicios, si yo mismo no estoy a gusto con mi oración?

Dios proveerá. Y así fue, creo yo. Me salió al encuentro.

En el primer trimestre tuvimos un día de desierto. Cada uno tomábamos un bocadillo, una bebida y una fruta y, libremente, podíamos ir donde quisiéramos. Al encuentro del Dios de la vida, de la naturaleza. Yo también salí al campo. Y en un momento de esa soledad, en medio de la naturaleza, sentí profundamente que Dios me amaba. Parece algo repetido rutinariamente, pero, no. Fue algo muy distinto. Dios se hace presente en las cosas más sencillas y repetidas, cuando las vemos con sus ojos. Si yo fuera un santo igual me había puesto de rodillas, pero como no lo soy pues me puse a bailar de alegría, mientras me repetía rítmicamente: “Dios me ama”. Poco a poco se convirtió en una cancioncilla (una antífona) que me ha acompañado hasta el día de hoy. Mientras mi cuerpo se mueve, baila, mis manos expresan lo que dice la canción: “Dios me ama, aleluya! (Alguno dirá, Hara…No. Surge del interior). Eso me hizo descubrir que tengo que orar con todo lo que soy. El cuerpo ora. Pero se mueve desde el interior. La música surge de dentro.

Desde ese día, en el noviciado, comenzamos a hacer ejercicios de relajación y de concentración. Y a ser el Evangelio el que guiaba nuestra oración.

Recuerdo el comentario de un novicio, al evaluar un tiempo de concentración. “H. director, he llegado a la máxima concentración”.  (Al poco de comenzar el ejercicio se había quedado dormido y roncaba ruidosamente).

Ese momento tan insignificante, tan inesperado, ha marcado el resto de mi vida de oración. Tomando el Evangelio, que la Iglesia nos propone para cada día, como guía en mi oración. Es lo primero que leo, al entrar en la capilla, todas las mañanas.  En la meditación, hago una breve relajación corporal; así relajado, una invocación al Espíritu que él me llene por dentro. Una mirada a Jesús, que le siento presente, y tan sólo le digo: ¡Mírame! Siento su mirada y el mensaje que hoy quiere transmitirme con su Palabra. Y le expreso lo que suscita en mí. Y al terminar, nuevamente una palabra: ¡Acompáñame!

A lo largo del día repito, algunas veces, el baile aleluyático. Y, si puedo, doy un paseo por la naturaleza sintiéndome acompañado. Aquí es fácil porque a los 5 minutos de andar, ya estoy en la naturaleza.

A cada uno Dios nos espera en el lugar menos pensado y más sencillo. No estaba en los truenos del Sinaí, sino en la brisa suave, apenas imperceptible. Ábrete a su insinuación y te acompañará toda la vida.

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Paz, paz… siempre tan débil pero tan necesaria

letrasdiadelapaz3Cuando escribo esta entrada es día 1 de enero. Día donde parece que tienen que empezar a cumplirse, al menos de manera inicial, todos esos buenos deseos que hemos escrito o enviado a través de alguno de los medios a nuestro alcance.

Y para colmo, de nuevo nos golpea el terror. Un terror que no nos quitamos de encima y donde parece que, cada uno, es dueño y señor de las vidas de otros. Triste mundo en el que vivimos que hemos hecho de la vida de otros, juguete a capricho de unos pocos, sean tarados o luche, según dicen, por unos ideales que no comprendemos.

Y, en medio de tanto dolor, destrucción, vidas rotas, familias acaso cercenadas por la barbarie, surge el uno de enero como Jornada Mundial de la Paz. Así lo proclama la Iglesia desde los lejanos días de 1967, cuando el Papa Pablo VI comenzó esta andadura del nuevo año instituyendo hoy este día. Han pasado ya cincuenta años desde la primera celebración. Bodas de Oro de un mensaje que sigue resonando en el corazón de todos los hombres de bien.

A lo largo de los años, siempre el primero de enero, venía como un aldabonazo a recordarnos el trabajo incesante por la paz. Con matices diversos, con insistencias variadas, con reclamos diferentes en cada ocasión y que nos iban conduciendo desde los primeros momentos del nuevo año hacia un trabajo y un esfuerzo por la paz.

Acaso nos sonara un poco a “música celestial” tanto mensaje e insistir en algo tan precario y tan débil como construir la paz. Pero no cabe duda de que el empeño y el camino estaba trazado, para todos aquellos a los que nos gusta un mundo diferente, donde las personas podamos vivir de manera pacífica, desarrollando nuestras cualidades y conviviendo amigablemente unos con otros, sean de credo, raza o sexo diferente al nuestro.

Así, este 1 de enero de 2017, el Papa Francisco, llevado también por el afán de sus predecesores, ha puesto el dedo en la llaga y ha acentuado este día como el día para seguir trabajando por la no violencia y por la paz, cuando le da a este día el eslogan de “La no violencia: un estilo de política para la paz”.

Se nos invita a un esfuerzo denodado por trabajar por sembrar paz allá en nuestros ambientes: familia, comunidades, amigos, lugares de trabajo… haciendo de la no violencia (con qué facilidad esgrimimos una justificación para echar en cara agresivamente lo que otros hacen mal, descargando con violencia nuestra ira, ya sea con palabras, gestos o acciones que llevan un marchamo de agresividad insultante) un camino para la paz.

Y algo de cosecha personal y experiencia. El día 1 de enero, ayudé a una viejita a cruzar la calle porque íbamos a la Eucaristía de la fiesta al mismo lugar. Una persona sencilla, frágil en su andar, confiada en que otros le ayudaran a cruzar la calle y, si era posible, conducirla hasta la Iglesia. Y se topó conmigo. Le di mi brazo para que se apoyara y la conduje a la Iglesia. Una persona dulce en su hablar y agradecida a más no poder por ese pequeño gesto de ponerla en el primer banco de la iglesia. Pensé, luego: ¿Cómo no trabajar por la paz, por la armonía, por la sana convivencia si hay personas que te devuelven, con inmensa ternura en su voz, su “gracias, señor” el pequeño gesto del acompañamiento?

Acaso, alguno/a al leer esto último, piense que soy un sentimental y que me ablando por casi nada. Pero, ¿no será más fácil tener el corazón abierto, siendo sencillo, ofreciendo espacios de paz, aunque nos tachen de sentimentales, que pretender ser fuertes, comerse el mundo a base de gritos o ejercitando la violencia contra otros…?

Prefiero pasar por lo primero e invitaros a vivir con sosiego, con un trabajo activo por la paz2paz este nuevo año que se nos da como regalo. Y en medio de nuestras preocupaciones y anhelos, tangamos un momento para seguir haciendo, con otros, para otros el regalo de la paz, tan necesitado en nuestro mundo, haciendo realidad eso que se proclama, desde la primera lectura del la Eucaristía del 1 de enero: “... El Señor se fije en ti y te conceda la paz”

¿Vamos a ello? ¡Ojalá! ¡Feliz Año Nuevo!

 

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Acaba la Navidad… esperamos el verano

Dolores VeranoAleixandre, D. Mientras llega el verano, PPC, Madrid, 2016, 278 pp.

Cuando se pone a escribir Dolores, se nos anuncia algo refrescante y de “a pie”. Ha recogido en este libro una serie de artículos cortos que están llenos de viveza, de frescura y que no necesitan mucha teología para interpretarlos.

La autora, biblista y teóloga, Religiosa del Sagrado Corazón, Profesora jubilada de Sagrada Escritura en Comillas, va recogiendo elementos de la vida ordinaria, de los de cada día que apareen en revistas, periódicos ola radio y los va aderezando con su humor fino y particular o para llevar al lector a encontrarse con el texto bíblico correspondiente. Y es una suerte que, allí donde parece que no existe más que una anécdota o un “chascarrillo”, Dolores sabe sacarle el gracejo que le caracteriza para traer a colación qué hubiera hecho (o qué hace) Jesús en el texto del evangelio correspondiente.

Es un libro  que no conviene leer todo “de seguido”, sino saboreando los cortos capítulos (dos/tres por día) y quedarse rumiando lo que la autora nos quiere resaltar. En todos ellos, siempre hay una alusión a la vida ordinaria de cada día, a nuestra situación concreta, a lo que escribiríamos cada uno de nosotros (solo que, ella, lo hace de manera muy plástica y muy bien).

El libro es enormemente cálido (y no sólo por el título del verano que aguardamos a que llegue) sino porque se nos cuela por las entretelas de la vida dándonos un aroma que invita a su saboreo, lectura y disfrute. Es, además, muy positivo, como la vida de Dolores y muy femenino (hay algunas alusiones a cómo trata nuestra santa madre la Iglesia a las mujeres y ella se queja un poco, creo que con razón) de cara a reclamar el papel que deben jugar en la Iglesia. Pero, además, nos hace caer en la cuenta de que no podemos seguir viviendo de lamentos, de “ayes”, de recuerdos tontos del pasado como si “lo vivido fuera mejor”. El propio Jesús en su Evangelio nos hace mirar hacia adelante convencidos de que el Espíritu del Resucitado está ya con nosotros. Solo que… lo olvidamos con demasiada frecuencia y nos volvemos mustios, lánguidos en el vivir, olvidadizos en el obrar y se nos acaba pronto el ímpetu.
guinea 2Son preciosas en el libro las pequeñas inclusiones poéticas de algunos autores (hasta 31 veces) que rompen el hilo de lo que se va narrando; pues el libro no tiene capítulos que abarquen diversos temas de reflexión. Simplemente son como gotas que la autora va dejando caer al hilo de su reflexión y que se cortan por esas breves incursiones poéticas de autores diversos (Jiménez Lozano –el más repetido-, González Iglesias, D’Ors, Mateo, Albornoz, Praena, Szymborska o Sarasúa). Ellos y ellas, ayudan con estos breves textos poéticos a captar de nuevo lo sencillo, lo de cada día, lo que parece que no tiene relumbrón pero que nos hacen caer en la cuenta, como todo el libro de Dolores, de las cosas ordinarias de cada día a las que hay que saber encontrarle el brillo de lo menos habitual (el sol, la amistad, internet, los animales, las mochilas, los regalos navideños, etc.).

Un libro que como su autora quiere reflejar, sirve para “… aguantar intemperies y noches, para resistir la tardanza del reino sin perder el ánimo, para acechar los signos de la primavera que espera que llegue el verano.

 

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En el día 6 de diciembre de 2016…

IMG_0236Escribo estas letras en el día que celebramos la Constitución. Un día de fiesta cívica, laica y donde todos (¿todos?) los ciudadanos de este país llamado España nos sentimos “amparados” por un texto que nos permite convivir en paz y desarrollar nuestra labor como ciudadanos.

Es verdad que un texto con tanta historia, se puede haber quedado algo “romo” en algunos aspectos. Pero no es menos cierto que como es el que tenemos, no podemos vivir continuamente en el lamento cotidiano pensando que “otro texto estaría mejor”, cuando ponerse de acuerdo en estos temas constitucionales es un auténtico “embrollo”. Al menos, así nos lo muestran nuestros políticos, cuando cada uno trata de “arrimar el ascua a su sardina” como decimos en plan coloquial.

Pero lo importante en este día es resaltar el convivir en paz. A lo largo de estos últimos años la sociedad española ha hecho un esfuerzo elogioso para caminar en pos de una paz que nos permita vivir con sosiego (no exento de dificultades), en progreso (no carente de situaciones que todavía nos duelen cuando afectan a personas) , en desarrollo cultural y social (con un bagaje todavía escaso en determinados temas).

Hoy tenemos la sensación de que hemos progresado mucho en nuestra sociedad, aunque todavía nos falta mucho para ser esa sociedad moderna que no arrincona como desechos a hombres y mujeres a los que se les ha “birlado” el futuro, una sociedad que margina a muchos jóvenes porque no les ofrece expectativas de futuro, una sociedad que elimina a unos porque no piensa como quieren otros, que crea barreras para que no “entren” aquellos que huyen de su país en guerra, destrozados por una vida que ha dejado de tener valor porque no tienen lugar para vivir como personas… Estos y otros muchos que tú puedes recordar, son elementos de dolor que claman por una realidad diferente.

Pero, junto a ello, no podemos ignorar esa pléyade de hombres y mujeres “laicos”, del pueblo, sencillos, que ponen su tiempo y sus fuerzas y también, por qué no, su dinero para remediar situaciones injustas; tantos y tantos voluntarios prendidos y casi enamorados de sus ONGD que dedican su tiempo aquí y allá (fuera de su país) para hacerle la vida un poco más agradable a sus semejantes; tantos y tantos que ante la mínima catástrofe “echan el resto” para contribuir con su solidaridad a hacer que el mal sea un poco menos sufrible a aquellos a los que les ha afectado el dolor más de cerca; y, cómo no, esa multitud sencilla, silenciosa, que no va dando muestras de “sacar pecho”, sino que desde la realidad cotidiana, callada, se convierte en prójimo diario de tantos hombres y mujeres que sufren.

¡Hoy también es su día! Y les felicitamos porque, como la Constitución, que es Carta Magna para todos los días en el vivir cotidiano, ellos se esfuerzan en sí mismos y ayudan a otros a hacer cada día más palpable lo que dice el artículo 14:  “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia persIMG_0607onal o social”.

Por eso, a todos ellos, a todos vosotros, ¡gracias! en nombre de los que en el artículo anterior no se sienten reconocidos.

¡Y no hemos hablado ni de Dios, ni de cristianos, ni de curas o frailes o monjas! Solo de gente de buena voluntad. Hoy también la santidad “laica”, 6 de diciembre, es un valor.

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La Iglesia en una sociedad postmoderna: crisis y desafíos

VV.AA. La Iglesia en una sociedad postmoderna, Tirant Humanidades, Valencia, 2016, 321 pp.

Si deseas leerlo, tienes en tusfoto libro manos un libro que habla de la Iglesia en toda su amplitud. Proviene de un espacio (el Colegio Mayor Chaminade, de Madrid) obedeciendo al compromiso de la XXXV Cátedra de Teología Contemporánea (2016)

Un buen grupo de autores de prestigio dan vida a este volumen en torno a distintos aspectos dela Iglesia: desde lo que dicen los jóvenes de la Iglesia a lo que opinan los creyentes sobre la misma Iglesia; desde el movimiento de Jesús y la Iglesia que Jesús quería a los modelos diferentes de Iglesia que han existido a lo largo del tiempo; desde la Iglesia del Concilio a la experiencia de Dios que se muestra en la Iglesia, etc.

Un elenco tan variado de autores de prestigio en el campo teológico y eclesiológico (como Luis González-Carvajal, Rafael Aguirre, Juan María González-Anleo, F. Javier Vitoria, Pedro José Gómez, Carmen Bernabé, etc. entre otros) dan pie para pensar que lo que vamos a leer merece la pena en este ámbito.

Una obra surgida de 12 ponencias diferentes, encierra, cómo no, diversidad en su tratamiento. Pero los autores no se cortan a la hora de plantear los temas más actuales de cómo se está viviendo en el hoy de nuestro mundo la realidad de la Iglesia: una realidad conflictiva, diferente en sus expresiones, que llega de manera distinta a cada uno, sea creyente  o no y que condiciona su modo de sentir y vivir lo eclesial.

Los diversos temas que los autores nos ofrecen son de plena actualidad. Es verdad que hay algunos temas que tienen más que ver con los historia y los modelos de Iglesia que se han desarrollado a lo largo del tiempo. Pero no cabe duda de que, todos ellos, inciden de manera directa, crítica y actual sobre lo que significa hoy la Iglesia en nuestro mundo y en nuestra situación actual (problemática, de sociedad líquida, carente de referentes absolutos y más mirando al futuro que al pasado…)

Es un libro con un gran sentido práctico que invita a pensar en una Iglesia “semper reformanda” y no como algo absoluto, inmutable con el paso del tiempo. Un libro, difícil de leer en algunos capítulos por la autoría de sus propietarios, pero que da una visión muy amplia de la Iglesia en sus diferentes aspectos. Uno de los aspectos que preocupan es si en el seno de la Iglesia hay lugar para favorecer la experiencia de Dios hoy, o no; es decir, si nuestra Iglesia posibilita y facilita que se experimente una presencia de Dios o bien, todo el entramado eclesial se inclina a dificultar dicha experiencia posibilitando más un ocultamiento de Dios.

En cualquier caso, es una buena ocasión para “entretenerse” leyendo el libro y completando una visión lo suficientemente amplia de lo que ocurre en nuestra sociedad cuando se mira a la Iglesia y de lo que pasa en nuestra Iglesia cuando se vuelve la vista a nuestro mundo. Seguramente, mucho habrá que cambiar dentro del marco eclesial para, según los autores, ofrecer un rostro que sea atrayente, dador de significado para la vida y garantía de una comunidad que experimenta a Jesús en su seno. ¡Ojalá la lectura del ibro nos sensibilice y amplíe nuestro campo de visión, una vez más!

 

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“El arte de la meditación desde una cepa cristiana”, Pablo d’Ors.

Conferencia de Pablo d’Ors en la Universitat Ramon Llull de Barcelona. Colgada en youtube gracias al Institut Gestalt. Duración 50 minutos. El audio es de calidad, también la imagen.

Destaco las siguientes afirmaciones:

1.- ¿Por qué meditar?

1.1.- Para conocerse a sí mismo.
El silencio y la quietud es la manera más inmediata y radical de ir hacia uno mismo.
La meditación es un espejo de lo que eres. Y no nos gusta meditar porque no nos gusta lo que vemos de nosotros mismos… Y por eso hay que perseverar. 
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Misión Compartida… pobres, laicos, monjes

López Santos, Mª P. Misión compartida, ¿Unidos o hundidos? Laicos, monjes, pobres, KHAF, Madrid, 2016, 126 pp.

Debo confMision compartidaesar que el libro lo he leído interesado por el título. Pero que me ha decepcionado la parte que yo buscaba: Misión compartida, pues, la verdad, habla muy poco de ello.

La autora ha preferido (o pretendido) hacer un juego de palabras fijándose en “una mesa de tres patas”: los laicos, los monjes y los pobres. Y cómo cada uno de ellos “llama” al otro (o a la otra patas) para decirnos que todos somos necesarios en esta construcción de la Iglesia.

Se detiene mucho en  el tema de los monjes, sobre todo porque ha vivido una experiencia de una semana en el Monasterio de Santa María de Huerta, que le ha dejado huella profunda. Es verdad que tiene experiencia del trabajo de voluntariado que hace en un comedor social, pero no se detiene mucho en cómo casar los tres aspectos anteriormente citados. Sigue leyendo

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Ser hoy persona humana y creyente. Libro

CASTELLANOS, Nicolás. Ser hoy persona humana y creyente, Ed. San Pablo, Madrid, 2016, 222 pp.

Si hemos seguido mínimamente la trayectoria de Nicolás Castellanos, entramos de lleno en este libro por lo que tiene de testimonio, crítica profética y propuesta de soluciones en las que él es el primer artífice. Apremia para que haya una auténtica humanidad, personas en plenitud; camino a recorrer: el de la razón, la bondad y la religión. Y esto para hacer posible que en el mundo resuene la Buena nueva del Evangelio.

Hoy se requiere un perfil de persona abierta, libre, adaptativa y creativa. Un ser dialéctico, que cuenta, discute, y un ser en relación. Hay un condicionante social, que es la incomunicación, contraria a la línea ascendente de la personalización: cuidar el ser; ser con; ser en situación; y ser para. La realidad social se ha de tener en cuenta en todo lo humano, así como el compromiso de acción.

La humanización choca con el problema de los valores, hoy implantados por el capitalismo y que antepone el rendimiento, la producción, el bienestar a todos los demás valores. La educación es clave, pero con un concepto dinámico de la persona, los postulados de la Psicología Humanista, las creencias arraigadas para interpretar el mundo, dar significados. Vemos la realidad y esa visión es imprescindible para el ser humano. Para el autor, la austeridad solidaria, la profundidad, la no violencia, justicia, libertad, podrán dar respuesta a la exigencia de una ética global mundial. Sigue leyendo

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