Las 12 virtudes de un buen padre-madre

Clicar aquí para descargar la presentación: 3’99 Mb Power-point

Durante el Congreso de Educación en Cochabamba (Bolivia) me invitaron a dirigir unas palabras (grabadas en vídeo) para el próximo encuentro lasallista de padres y madres que iba a tener lugar en julio de 2019 en Tarija (Bolivia). Les propuse trabajar, adaptar, transformar las 12 virtudes del Buen Maestro originales de San Juan Bautista de La Salle, descritas por el Hermano Agathon y que, recientemente, también habíamos adaptado pensando en los Administrativos de nuestras escuelas lasalianas -ver en este mismo sitio web (clicar sobre la imagen que sigue):

Pues bien, aquí les ofrecemos una presentación con la adaptación creativa que los padres y madres lasallistas de Bolivia prepararon este verano. ¡Ojalá sirva de inspiración a escuelas de padres y otros lasalianos para profundizar en el carisma! Desde aquí estamos disponibles para publicar otros trabajos. Considérense invitados a ello.

Gracias al orientador Álvaro Cabrera, con quien nos hemos comunicado y coordinado.

Aquí debajo pueden acceder a una traducción automática en francés y en inglés de la presentación “12 virtudes de un padre-una buena madre”:

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Now with enthusiam. Charism, God’s Mission and Catholic Schools Today. Book (libro)

Author: GREEN, Michael.

Now with enthusiasm. Charism, God’s Mission and Catholic Schools Today.

Ahora con entusiasmo. El carisma, la misión de Dios y las escuelas católicas hoy.

Ed: BBI – The Australian Institute of Theological Education Mission and Education series. Vaughan Publishing. Mulgrave (Melbourne) 2018. 195 pages.

Breve descripción:

Me ha encantado leer el libro. Fue un consejo del Hno. Bob Schieler al Secretariado de Asociación. Asomarse a la cultura de lengua inglesa para captar dónde está su sensibilidad en el tema de la misión compartida y la Asociación ha sido muy interesante. Michael Green es un Hermano Marista australiano, nos habla de la animación de las escuelas católicas. En realidad es un libro sobe Espiritualidad. El centro y la identidad de la Escuela Cristiana se juega en que todos los que la formamos nos sintamos entusiasmados, animados, conectados con el Espíritu de Dios que busca encarnarse. Pero se trata de encontrar nuevos caminos, en estos tiempos y en la vida de hoy. El reto pasa por construir comunidades donde experimentar el plus de vida que el Evangelio nos ofrece.
No utiliza el autor un lenguaje difícil. Servidor, con ayuda de diccionario ha ido leyendo pacientemente en inglés. Aquí transcribo el índice y las citas que quiero subrayar, están en su original inglés. La traducción al español la he revisado sobre una traducción automática on-line. El libro está actualmente disponible solamente en inglés, y lo compré por Amazon
.

Brief description:

I loved reading the book. It was a recommendation by Brother Bob Schieler to the Association Secretariat. To look into the English language culture to see where their sensitivity is on the subject of shared mission and Association has been very interesting. Michael Green is an Australian Marist Brother, he speaks to us about the animation of Catholic schools. It is actually a book on Spirituality. The centre and identity of the Christian School are played out in the fact that all of us who form it feel enthusiastic, animated, connected with the Spirit of God who seeks to become incarnate. But it is a question of finding new ways, in these times and in today’s life. The challenge is to build communities where we can experience the plus of life that the Gospel offers us.
The author does not use a difficult language. I, with the help of a dictionary, has been reading patiently in English. Here I transcribe the index of contents and the quotations that I want to underline are in their original English. I have revised the Spanish translation on an on-line automatic translation. The book is currently available only in English, and I bought it from Amazon.

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Las 12 virtudes…

Seguramente ha oído hablar de las “12 virtudes de un buen maestro”. San Juan Bautista De La Salle las nombró, el Hno. Agathon las explicó y ahora a nosotros nos sirven de inspiración para trabajar nuestra identidad.

Hoy no está de moda hablar de virtudes, en todo caso de valores. Nos da un poco de apuro hablar de “buen comportamiento” o “buenos hábitos”. Nunca como antes hemos tenido criterios para discernir qué es lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo y, sin embargo, aunque la teoría la podamos tener clara, la práctica es otra cosa. Vivimos en sociedades líquidas, de pensamiento débil, donde todo es cuestionable y se lleva ser cínico… Pero ni antes ni ahora es lo mismo ser paciente que impaciente, decir la verdad que mentir, ser diligente que perezoso, construir que destruir… no es lo mismo.

Así que te ofrecemos en este artículo la posibilidad de saber un poco más de alguna virtudes lasalianas (por supuesto, no son exclusivas de los lasalianos) pero nos han configurado en nuestros 300 años de historia. Y, seguramente, lo van a seguir haciendo.

Más abajo tiene los enlaces puedes descargar el texto del Hno. Agathon en español, y también lo puede leer en el original francés. Y también encontrará una versión en inglés, adaptada al lenguaje actual.

Si hace 300 años estos textos se dirigían a los Hermanos, hoy los leemos educadores religiosos y seglares, de más de 80 países diferentes. En nuestros centros educativos no todos son maestros o profesores, también hay un buen grupo de personas que realizan tareas de contabilidad, secretaría, recepción, cargos de administración. No desarrollan su labor en el aula, pero sí realizan la misión lasaliana en las oficinas. Durante más de 250 años esta labor también fue realizada íntegramente por Hermanos.

Hemos seleccionado las virtudes para una buena secretaria o administrativa. Cada participante en la formación elegió individualmente sus 12 virtudes, luego por parejas y posteriormente en grupos pequeños fuimos acordando una única lista de 12. Aquí les ofrecemos un sencillo trabajo en Power Point, que después de una oportuna presentación, explica cada virtud con ejemplos y contraejemplos. Deseamos que cualquier de ustedes pueda sentirse conectado, pueda criticar y enriquecer el listado. Recuerden que lo más importante aquí no es el texto, sino la práctica. Un buen hábito es una fuerza interior que nos hace más valiosos y más cercanos a la disfrutar de la felicidad.

Gracias a Dolores, Olivia, Manoli, José Luis, Ernesto, Mª Ángeles, Ángeles, Lucién, Ana, Yolanda, Bárbara, Pili, Mª Carmen, Dami, Cati, Antònia, Laura, Mónica y Paqui.
Hno. Paco Chiva.


Hno. Agathon

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Bañarse en realidad… conquistando derechos

Torres, P. Decir haciendo, San Pablo, Madrid, 2017, 311 pp.

Pepa Torres, apostólica del Corazón de Jesús, no se anda con rodeos a la hora de invitarnos a leer este libro. Y lo hace convencida de que su propia vida, al contacto con mucha gente variada, llena de vitalidad, diferente a lo “habitual” con las que cada mañana se encuentra en su barrio de Lavapiés de Madrid, le hacen todos lo días convertir en guiño saludable lo que puede ser un problema de las gentes que habitan este lugar.

            Nos invita a leer, sin más pretensiones que acercarnos a la realidad, pero desde la hondura de lo que supone entrar en contacto con vidas rotas por la emigración, el desempleo, la falta de derechos o la incertidumbre de si un día les de vuelven a su país por no tener papeles. Y, desde ahí, las vidas de cada una de las personas van pasando en rápida película (son capítulos muy cortos, de apenas 4-5 páginas) situaciones que desgarran un poco el corazón del lector cuando se siente sensible a estas situaciones humanas.

            En torno a cuatro grandes capítulos que llevan por títulos: Lo personal es político (1); movimientos sociales y luchas migrantes (2); nos queremos vivas y felices (3) y espiritualidad y religiones (4), va desgranado las historias de las gentes con las que cada mañana se encuentra o se ha ido encontrando a lo largo de su vida, por vivir en ese barrio y pertenecer a diversos colectivos que luchan por la dignidad humana.

            Pepa no se anda por las ramas a la hora de iluminar con su acento cristiano (es teóloga) qué supone desde el Evangelio la lucha por los derechos humanos, la realidad de las mujeres tan denostada y tan vilipendiada y que, a la luz de Jesús, se recupera la dignidad y por la que hay que seguir luchando para recobrar un espacio robado.

            Junto a ello, el vivir en un lugar muy variopinto, por la diferencia de gentes y razas que han llegado a poblar el barrio, no puede obviar la situación de las religiones, a las que les da un papel primordial en el diálogo de encontrar cauces y y señales, no sólo de diálogo interreligioso, sino de búsqueda común del Dios que nos une en un proyecto de un mundo mejor, más humano y más fraterno.

            Desde ahí, brota la necesidad de no abandonar cierto espacio político común (de cristianos y no cristianos, de laicos y religiosos, de hombres de bien y de personas comprometidas) en lucha por lo derechos de todos, especialmente e aquellos cuyos derechos han asido conculcados por no tener papeles o porque la burocracia (o habría que decir la “burrocracia”) dé más importancia a lo legal que a las necesidades de las personas. ¿NO suena algo de esto a lo que Jesús ya denunciaba de lo del “sábado para el hombre o el hombre sufridor del sábado”?

            Hay una reivindicación grande, no podía se menos del papel de la mujer (le dedica el capítulo tercero, con ejemplos de gran hondura que afectan a a las mujeres y el trato que reciben o la falta de escrúpulos y cómo están llamadas a recuperar su especio no sólo en la Iglesia, sino en la familia, la sociedad o la cultura). De ahí las luchas en los diversos colectivos que la propia autora señala como participante activa en ellos.

            Creo que nos hace reflexionar sobre algo que, si no estamos atentos, se olvida y nos puede sonar muy lejano como es la situación de manteros, migrantes, mujeres, personas de otras creencias, etc. Desde aquí, la autora nos invita a meternos en sus vidas, contadas con un realismo grande por Pepa, pues los vive no como quien cuenta desde la barrera las cosas, sino como quien vive día a día estas situaciones.

            Desde el comienzo, nos introduce ya en cómo va a desarrollarse el libro. Dice: “De pequeña me enseñaron que gritar era de mala educación tuve que desaprenderlo muchos años después con las mujeres del barrio del Zaidín de Granada, cortando la carretera y reivindicando un centro de salud y la biblioteca publica…” (pág 13).

            Y termina con estas otras: “Este libro es un libro inacabado, porque en las periferias acontecen relatos de vida, esperanza, resiliencia, ternura, violencia, denuncia y solidaridad a cada rato, porque su corriente de vida sumergida revienta los adoquines y el asfalto… Porque están habitadas por el misterio de la encarnación de un Dios que, en Jesús, se hace periférico…” (pág. 307)

            El libro constituye una recopilación de artículos y post publicados en las revistas Alandar y en los blogs de Cristianisme i Justicia y entreParentesis.

Pepa Torres, apostólica del Corazón de Jesús, no se anda con rodeos a la hora de invitarnos a leer este libro. Y lo hace convencida de que su propia vida, al contacto con mucha gente variada, llena de vitalidad, diferente a lo “habitual” con las que cada mañana se encuentra en su barrio de Lavapiés de Madrid, le hacen todos lo días convertir en guiño saludable lo que puede ser un problema de las gentes que habitan este lugar.

            Nos invita a leer, sin más pretensiones que acercarnos a la realidad, pero desde la hondura de lo que supone entrar en contacto con vidas rotas por la emigración, el desempleo, la falta de derechos o la incertidumbre de si un día les de vuelven a su país por no tener papeles. Y, desde ahí, las vidas de cada una de las personas van pasando en rápida película (son capítulos muy cortos, de apenas 4-5 páginas) situaciones que desgarran un poco el corazón del lector cuando se siente sensible a estas situaciones humanas.

            En torno a cuatro grandes capítulos que llevan por títulos: Lo personal es político (1); movimientos sociales y luchas migrantes (2); nos queremos vivas y felices (3) y espiritualidad y religiones (4), va desgranado las historias de las gentes con las que cada mañana se encuentra o se ha ido encontrando a lo largo de su vida, por vivir en ese barrio y pertenecer a diversos colectivos que luchan por la dignidad humana.

            Pepa no se anda por las ramas a la hora de iluminar con su acento cristiano (es teóloga) qué supone desde el Evangelio la lucha por los derechos humanos, la realidad de las mujeres tan denostada y tan vilipendiada y que, a la luz de Jesús, se recupera la dignidad y por la que hay que seguir luchando para recobrar un espacio robado.

            Junto a ello, el vivir en un lugar muy variopinto, por la diferencia de gentes y razas que han llegado a poblar el barrio, no puede obviar la situación de las religiones, a las que les da un papel primordial en el diálogo de encontrar cauces y y señales, no sólo de diálogo interreligioso, sino de búsqueda común del Dios que nos une en un proyecto de un mundo mejor, más humano y más fraterno.

            Desde ahí, brota la necesidad de no abandonar cierto espacio político común (de cristianos y no cristianos, de laicos y religiosos, de hombres de bien y de personas comprometidas) en lucha por lo derechos de todos, especialmente e aquellos cuyos derechos han asido conculcados por no tener papeles o porque la burocracia (o habría que decir la “burrocracia”) dé más importancia a lo legal que a las necesidades de las personas. ¿NO suena algo de esto a lo que Jesús ya denunciaba de lo del “sábado para el hombre o el hombre sufridor del sábado”?

            Hay una reivindicación grande, no podía se menos del papel de la mujer (le dedica el capítulo tercero, con ejemplos de gran hondura que afectan a a las mujeres y el trato que reciben o la falta de escrúpulos y cómo están llamadas a recuperar su especio no sólo en la Iglesia, sino en la familia, la sociedad o la cultura). De ahí las luchas en los diversos colectivos que la propia autora señala como participante activa en ellos.

            Creo que nos hace reflexionar sobre algo que, si no estamos atentos, se olvida y nos puede sonar muy lejano como es la situación de manteros, migrantes, mujeres, personas de otras creencias, etc. Desde aquí, la autora nos invita a meternos en sus vidas, contadas con un realismo grande por Pepa, pues los vive no como quien cuenta desde la barrera las cosas, sino como quien vive día a día estas situaciones.

            Desde el comienzo, nos introduce ya en cómo va a desarrollarse el libro. Dice: “De pequeña me enseñaron que gritar era de mala educación tuve que desaprenderlo muchos años después con las mujeres del barrio del Zaidín de Granada, cortando la carretera y reivindicando un centro de salud y la biblioteca publica…” (pág 13).

            Y termina con estas otras: “Este libro es un libro inacabado, porque en las periferias acontecen relatos de vida, esperanza, resiliencia, ternura, violencia, denuncia y solidaridad a cada rato, porque su corriente de vida sumergida revienta los adoquines y el asfalto… Porque están habitadas por el misterio de la encarnación de un Dios que, en Jesús, se hace periférico…” (pág. 307)

            El libro constituye una recopilación de artículos y post publicados en las revistas Alandar y en los blogs de Cristianisme i Justicia y entreParentesis.

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Robles Bohórquez, E. Nuevos ministerios en la Iglesia. Hacer de la necesidad virtud, San Pablo, Madrid, 2019, 266 páginas

Un libro que pone el dedo en la llaga de un problema candente de nuestras sociedades avanzadas por la falta de presbíteros ordenados. El problema en sí no es tanto la falta de ellos, cuanto el cómo hacer para que las comunidades cristianas puedan celebrar la Eucaristía de manera habitual, encarnada en su comunidad y animada por presbíteros que hayan surgido de la propia comunidad. Por eso, el título en letra pequeña, que ilustra lo que desea promover.

            En el libro se recogen testimonios de comunidades cristianas, sobre todo en la Amazonía donde las estadísticas son demoledoras en este sentido: cerca de 70.000 comunidades cristianas se encuentran en la triste realidad de no poder celebrar la eucaristía; como mucho, acaso puedan celebrar una cada tres años. Aunque el problema no es de celebración, que también, sino de cómo hacer lo posible para que la eucaristía no falte como sustento de la comunidad eclesial y, a la vez, suscitar presbíteros que la animen. Pero no al modo en que estamos acostumbrados; y por eso, desde el libro, se proponen formas diversas de afrontar el problema.

            De ahí que la autora, basándose en testimonios de obispos y personas responsables de comunidades cristianas (Leónidas Proaño, Lobinger, Pedro Casaldáliga, etc.) proponga junto a ellos, otros modelos para solucionar esta crisis de crecimiento espiritual en las comunidades, como es la celebración de la eucaristía. Pero no solo esto, sino también la necesidad de hacer que los ministerios laicales para servicio de la comunidad se vean como algo común, con el respaldo de sus obispos y de Roma. De ahí que, la celebración próxima del sínodo de la Amazonía, el Papa, vuelva a poner de manifiesto este tema de los ministerios en la Iglesia, hasta el punto de que haya pedido a los obispos del lugar que soliciten aquello que se necesario para el crecimiento y animación de las comunidades cristianas.  

            La tesis fundamental que se aborda puede enunciarse así: Hay que poner el énfasis en formar «comunidades probadas» (y no tanto viri probati, como individuos aislados, que luego son destinados a una comunidad sin el contacto previo y conocimiento de personas y necesidades de la propia comunidad), en la que destaquen personas con carismas diversos que puedan ser reconocidos por la Iglesia, vinculando algunos carismas a funciones o encargos, para ser puestos al servicio de la comunidad  concreta y de sus necesidades, con dos modelos de presbíteros que coexisten y colaboran junto a otros muchos ministerios laicales.

            Por lo tanto, se está hablando de dos posibles modelos de presbíteros (comunitarios y diocesanos). Los primeros ligados, surgidos y elegidos por la propia comunidad, viviendo en el seno de la misma (solteros o casados), sin remuneración (pues ya tienen otro trabajo que seguirían conservando); y, el otro, para mantener la unidad de las comunidades de la diócesis, encargados, sobre todo, de la formación de agentes, dedicados por entero a su labor presbiteral y con mayor movilidad geográfica. Además, en el primer caso, se ve oportuno que no estén solos sino formando un pequeño equipo con otros presbíteros comunitarios y en estrecha relación con el presbítero diocesano.

            En el libro hasta la página 135, se fundamentan estas necesidades, haciendo una reflexión sobre la reforma de los ministerios, el papel de la mujer y de los laicos, la propia eclesiología surgida del Vaticano II y que parece que se ha olvidado, así como el “cáncer” del clericalismo y los abusos de poder, autoridad y sexuales a que nos tiene acostumbrados la realidad actual, junto al tema del celibato.

            La segunda parte del libro, esta destinada a sondear el parecer de varios entrevistados, hombres y mujeres, de cara a ir encontrando fórmulas posibles para la renovación de los ministerios. Así, se ofrecen diálogos con Víctor Codina, Mª Luisa Berzosa, Antonio J. de Almeida, Manuel Herrero y Fritz Lobinger. Para detenerse posteriormente en la propuesta de Lobinger (obispo emérito de Aliwal) y la problemática que surge en México y su respuesta (S. Cristóbal de las Casas-Chiapas) y Brasil (con la propuesta concreta de Lobinger).

            Es verdad que ya el Papa Francisco, con sus reiterados llamamientos, urgen en la búsqueda de una Iglesia comunidad que supere el clericalismo, al que el mismo Papa considera “fruto de una mala vivencia de la eclesiología planteada por el Vaticano II” y agrega que, “esta actitud no solo anula la personalidad de los cristianos sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal… El clericalismo lleva ala funcionalización del laicado, tratándolos como mandaderos, coarta las iniciativas y las osadías necesarias para poder llevar la Buena Nueva del Evangelio a todos los ámbitos…” (pág. 257).

            La autora insiste mucho en el mal de una liturgia separada de la vida y de las necesidades de la comunidad que celebra y es necesario desgajar ya de una vez, esta iglesia romanocéntrica para darle vuelo en otros continentes y latitudes, con otra forma de hacer y de vivir la novedad del Evangelio, haciendo realidad lo que proclama el Vaticano II.

            Desde esa necesidad, plantea la autora el tema de la formación (no es partidaria de los seminarios con adolescentes, que los separa del pueblo y de la realidad vital); la necesidad formativa de saber escuchar, de mirar con misericordia, de acercarse al que sufre sin miedo, de una formación conjunta con mujeres y con laicos donde el énfasis sea puesto en la comunidad y no tanto en selección de futuros presbíteros que serán destinados por su Obispo a una comunidad que no conocen, no saben de sus necesidades y no se identifican de entrada con ella porque les resulta “extraña”.

            Finalmente, la autora señala en la página 133 algunas conclusiones que se desprenden de todo lo dicho y que ayudan a una dinamización de las comunidades en las cuales, la celebración de la eucaristía cobra un sentido hondo para el crecimiento de las mismas, pues la Iglesia hace Eucaristía y la Eucaristía hace Iglesia, en un movimiento conjunto que hay que revalorizar.            

Un libro que suscita interrogantes y abre horizontes (no en vano, la autora ha sido promotora del movimiento Proconcil, que reclama un nuevo concilio), siendo también colaboradora de las revistas: Vida Nueva, Revista 21 o Antena Misionera, así como de la corriente “Somos Iglesia“.

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No perfectos pero sí felices. Libro

Autor: Michael Davide.

Título: No perfectos pero sí felices. Una profecía sostenible de la vida consagrada.

Editorial: Ediciones Dehonianas España. Pozuelo de Alarcón, Madrid. 2016. Original en italiano Bolonia 2015.

Páginas: 181.

Breve comentario:

El Hermano Michael es monje benedictino. Desde esta vocación monástica propone una reflexión de los cambios y desafíos que tiene la Vida Religiosa.
Está muy alineado con las orientaciones del Papa Francisco a los religiosos: recuperar la dimensión profética, “oler a oveja”, acercarse a las periferias del mundo. Me ha hecho pensar mucho en cómo resituar la vida religiosa en el nuevo ecosistema de la Asociación que vivimos en el mundo lasaliano. Me encantaría discutir con él algunas afirmaciones sobre qué significa vivir en “la tierra del medio”, sobre todo respecto a la relación de la Vida Religiosa con los laicos o seglares.

Índice:

1.- PARA REFLEXIONAR:
1. Convicciones
2. Una imagen: la samaritana
3. Un salto: Pablo
4. Tomar nota: somos diversos
5. El camino real
6. Entre éxodos y pascuas
7. ¿Fecundidad espiritual?
8. Eunucos por el Reino
9. ¡No conviene!
10. Una imagen: el eunuco en el carruaje.
11. De la mortificación a la limitación.
12. De la radicalidad a la profecía.

2.- PARA LIBERAR LA PALABRA
1. Declinar y decadencia.
2. Tierra de en medio.
3. Entre monastización y mundanización.
4. De una radicalidad ostentada a una profecía sufrida.
5. ¿Debilitamiento o humanización?
6. De la reforma al reformateo
7. Carácter provisional: carisma renovable.
8. Experimentación: la comunión antes que la comunidad.
9. Autenticidad: preeminencia de la persona sobre la función.
10. Un siglo de maduración: la semilla de Carlos de Foucauld.

3.- PARA COMPARTIR
Antes que nada la libertad.

Citas que resalto:

– «El desafío al que tienen que hacer frente los religioso… es vivir de modo íntegro sin caer en formas de integrismo, ser hombres y mujeres de fe y no simplemente hombres y mujeres de religión. Esto exige… ser, cristológicamente, hombres y mujeres que se acompañan en el camino de todos y se identifican con la fatiga de cada uno.” Pág. 36

– Del mismo modo que para Saulo, también para las personas consagradas de hoy -más que nunca- hace falta una renuncia a nuestro propio sistema de renuncias, para abrirnos a una lógica rigurosa de verdad sobre nosotros mismos y de compasión no altanera con respecto a los otros.” Pág. 39

– “Tal vez nos olvidamos a veces de que el Verbo se hizo carne no para fundar la Iglesia, sino a fin de ser sacramento de salvación para la humanidad… Para ofrecer este servicio ‘profético’… los consagrados eligen y aceptan no formar parte ni de la jerarquía ni de los laicos, sino encontrarse en una ‘tierra de en medio’.” Pág. 52

– (Citando al Papa Francisco) “La radicalidad evangélica no es solamente de los religiosos: se pide a todos. Pero los religiosos siguen al Señor de una manera especial, de modo profético. Yo espero de ustedes este testimonio. Los religiosos deben ser hombres y mujeres capaces de despertar al mundo”. “Svegliate il mondo” Colloquio di Papa Francesco con i Superiori Generali. 5.

– “El discernimiento no siempre resulta fácil, porque se corre el riesgo de pensar que uno se ha hecho así por el reino de los cielos y, después, caer en la trampa viscosa de una búsqueda, a veces inconsciente y a veces muy consciente, de intentar ser resarcidos por la vida a través del poder, que puede convertirse en abuso espiritual. En esto consiste la enfermedad del clericalismo. ” Pág. 78

– “Una vida profética no se identifica con una vida que se percibe y se ofrece como modelo para los otros, sino que es como un ‘signo’ (Ez 24, 24) que hace pensar y no sustituye al pensamiento y a la libertad de nadie. El desafío y el ministerio no consisten en ser ‘diferentes’ y vivir ‘aparte’, siguiendo una lógica antropológicamente ‘clerical’ y ‘sagrada’, sino en ser personas solidarias, capaces de compartir la fatiga del vivir, que afecta, en ocasiones de modo dramático, a la existencia de todos los hombres y mujeres.” Pág. 88

– “Si tienen que ejercer un servicio, es el de ayudar a los otros solo en la medida en que ellos se han hecho ayudar y lo han hecho porque son limitados y hasta, en ciertas regiones de su propio corazón y rincones de su propia vivencia, auténticos pecadores.” Pág. 91

– “Como consagrados, no somos garantes del orden de la disciplina, del mismo modo que tampoco somos modelos a seguir, sino testigos de la caridad inventiva del Evangelio, a través de una presencia que quiere ser una pequeña luz en el interior de la ambigüedad del mundo.” Pág. 105

– “El cambio y la conversión que se requieren a los consagrados de nuestro tiempo… es la renuncia a una radicalidad ostentada para vivir -padecer sería el verbo más adecuado- una profecía sufrida.” Pág. 119

– “Es necesario darse cuenta de que algo corre el riesgo de haberse estropeado en el normal funcionamiento de la vida consagrada, pero so no significa que haya que ‘tirarla’, sino simplemente reformatearla para que pueda empezar de nuevo a funcionar del mejor modo posible.” Pág. 135

– “Nuestro desafío evangélico no consiste en defendernos del mundo, sino en habitarlo.” Pág. 138

– “La vocación es para mí… algo así como un folio en blanco que el Señor da a cada uno cuando le entrega la vida con todo su bagaje de oportunidades y limitaciones. Por nuestra parte somos libres de escribir en este folio en blanco todo lo que queramos. Sin embargo, debemos recordar que la firma no es la nuestra, sino la del mismo Dios. Así pues, a nosotros se nos pide que llevemos el peso, el yugo de nuestra libertad con conciencia y responsabilidad.” Pág. 175


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Salmo: Comunidad resucitada

Finalizamos el retiro en Aravaca. Invitamos a cada Hermano a escribir una estrofa de un salmo con la única indicación de que tuviera que ver con la VIDA. Aquí va un salmo comunitario, si bien no puedo colocar todas las estrofas como me llegaron, sí que las he leído y fundido todas en las siguientes líneas, gracias por generar vida.

Hoy desbordamos de gozo y alegría
al contemplar a Cristo Resucitado.
Cantemos juntos: ¡Aleluya!
Dios es la fuente de vida.

Dios de la vida,
inúndanos de tu ternura.
Toca nuestro corazón,
alienta nuestro espíritu de fe.

Como el rocío de la mañana
tu mensaje nos llega derrochando vida.
Te haces presente en la lluvia,
en la flor, en la luz,
en el canto de los pájaros,
en el pan compartido,
en el vino de la amistad,
en el perdón
y en los abrazos fraternos.

El encuentro diario contigo, nos da vida.
Cultivar tu amistad, nos da vida.
Hablar de ti, nos da vida.
Sentir tu mano de alfarero retocando nuestro barro, nos da vida.
Sentir que purificas nuestros proyectos, nos da vida.

Contemplar la naturaleza, nos da vida.
Escuchar tu palabra de maestro, nos da vida.
Sentarnos a tu mesa y partir el pan, nos da vida.
Compartir en comunidad, nos da vida.

¡Qué maravilla!
Has puesto personas en nuestro camino
que son un regalo,
nos transmiten confianza,
nutren nuestra esperanza,
iluminan las sendas.

Queremos recorrer la vida
llevando tu Evangelio,
descubriéndote en los signos de los tiempos,
con sencillez,
a pesar de las inclemencias del camino,
de algunas tormentas,
de cada caos que nos cuestiona
y de todos los contratiempos…
A pesar de todo
nos gusta andar en tu presencia,
aquí y ahora,
en este mundo cambiante.

Sí, la vida da muchas vueltas,
pero nosotros, Señor, queremos darlas contigo.
Tómanos de la mano,
condúcenos,
refúndanos,
haznos permeables al cambio,
pon la chispa de la creatividad
en nuestro interior.

Dios de la vida,
que nos regalas vida
y nos pides vida entregada,
haz que la vocación de cada uno de nosotros
sea parte de tu historia de salvación.

Danos coraje
para engendrar más vida a nuestro alrededor.
Danos vida para iniciar nuevos proyectos
entre los más pobres y necesitados.
No queremos que nuestra existencia
dé vueltas y vueltas en nuestra imaginación
cuando tú nos esperas en la real marginación.

Que no temamos ya entregarnos
en la construcción de tu Reino,
en involucrarnos en los problemas de nuestro tiempo.

Señor, Jesús, porque tú has resucitado
sabemos que toda muerte no es el final de la existencia,
sino su transformación.
Sabemos que incluso tu ausencia
es parte de tu presencia.

Ahora, Señor, que estamos vivos.
Ahora, iremos adonde nos lleves.
Que tu Espíritu nos empuja.
Que los pobres nos necesitan.
Ahora.

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Salmo: Inventaré salmos

“Los Hermanos, consagrados a la Santísima Trinidad, viven asociados para la misión.
Su vida fraterna en comunidad es un don del Espíritu Santo que conduce a cada uno a superar el repliegue sobre sí. Al acoger este don, la comunidad desarrolla una espiritualidad de comunión.”

Regla 71

“En el desarrollo de la asociación con los hombres y mujeres que caminan con ellos, y que se reconocen hoy como hijos e hijas de Juan Bautista de La Salle, los Hermanos ven un signo de los tiempos que les llena de esperanza.
En consecuencia, se sienten portadores de la especial responsabilidad de compartir esta herencia pedagógica y espiritual con todos aquellos con quienes trabajan. A través de esa experiencia reconocen las llamadas que el Espíritu les dirige para ser Hermanos hoy”.

Regla 157

“Señor, ábreme los labios” (Sal 50)
Y nuestros labios se abren,
pero repiten las mismas frases,
una y otra vez.

Encadenamos largos rezos,
-la mayoría del Antiguo Testamento-
con demasiada prisa
y con poca unción.

Los salmos en la página 324,
las antífonas en la 756,
y la oración de los fieles en la 189.

“Cantadle al Señor un cántico nuevo” (Sal 33, 3) decimos,
¿pero realmente Dios estoy sintiendo
que Dios está haciendo algo nuevo en mi vida?

“Tus acciones, Señor, son mi alegría” (Sal 91)
proclamamos con voz apagada y anodina.

“Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Sal 117)
Y con nuestra actitud hacemos tan sosa nuestra oración…
le quitamos todo valor poético.

“Señor, escucha mi oración;
tú, que eres fiel, atiende a mi súplica” (Sal 142)
Pero no nos sale de dentro,
ninguna súplica que no sea la pre-escrita,
ninguna queja de verdad.

“Te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas” (Sal 79)
Pero no expresamos nunca
las alabanzas y las maravillas
que Dios está haciendo en nosotros.

Es como si para comer
nos alimentáramos siempre
a base de latas de conserva.
Todo precocinado, todo prefabricado.

Es verdad que no morimos de hambre,
pero tampoco gustamos de la cocina.
Aburrimos a los que invitamos
a comer de nuestro menú espiritual.

Vibramos poco con lo que rezamos,
apenas preparamos nuestras oraciones.
Dudamos de convocar a nuestra oración
a jóvenes y colaboradores.

“Señor, ábreme los labios”
para expresar realmente
lo que pasa por mi corazón.

“En la asamblea bendeciré al Señor” (Sal 25)
Y compartiré en comunidad
las bendiciones con las que Dios
cada día me regala.

“Hablaré del Señor a la generación futura,
contaré su justicia” (Sal 21)
Y lo comunicaré con creatividad,
me expresaré con nuevos versos,
utilizaré gestos e imágenes,
inventaré salmos.

“Danos vida, para que invoquemos tu nombre.
que brille tu rostro y nos salve” (Sal 79) para contagiar la riqueza
de tu presencia viva en nuestra comunidad.

Dice el Señor:
“Yo hago nuevas todas las cosas.” Ap 21, 5)
Inspíranos para recrear nuestra oración.
Que dance tu Espíritu,
que dance tu Espíritu en cada uno de nosotros.

Hno. Paco Chiva

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Salmo: ¿Quién no necesita un Cireneo?

Dialogar con personas que ensanchan nuestro espíritu. Buscar ayuda personal delante de situaciones difíciles. Tener alguien en quien confiar dudas. Abrirse al consejo de otros delante de decisiones importantes. Examinar las propias actitudes. El Fundador tuvo al menos a tres acompañantes en diferentes momentos de su vida: el Padre Barré, Nicolas Roland y Sor Luisa; además de los propios Hermanos. Los lasalianos estamos invitados a cuidar nuestra salud espiritual con la práctica de ser acompañados.

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A ver… entre nosotros:
¿quién no necesita un Cireneo?

Yo…
cuando soy autosuficiente,
cuando pienso que solo…
podré con todo.

Mi orgullo tampoco lo necesita.
Siempre encuentra que son otros
los responsables de los errores.

El que se cree perfecto,
el inconsciente,
el narcisista,
el superficial.

El que tiene baja su autoestima,
y cree que no es digno de ser ayudado,
que del fondo del pozo nadie lo saca.
~
A ver…
¿quién no se ha sentido alguna vez atascado?
¿quién no ha sufrido experiencias de fracaso?
¿quién no se ha descubierto perdido?

¿Quién no ha vivido confundido alguna temporada?
¿Quién no necesita liberarse de rutinas que esclavizan?
¿A quién le iría bien aclarar sus sentimientos?
~
A mí,
que necesito que alguien me ayude
a poner nombre a lo que ocurre en mi vida.

A mí me iría bien…
aprender a vivir mis conflictos,
revisar mi sentido de la libertad,
aceptar qué me está haciendo sufrir.

Quiero seguir creciendo,
tirar del hilo de mis talentos,
descubrir la chispa que Dios ha puesto en mí.

Necesito vivir más fundamentado en Dios,
y desembarazarme de lo que estorba
mi seguimiento de Cristo.

    ~

Pero no puedo hacerlo sólo.
Necesito un Cireneo,
no para que lleve mi cruz,
sino para que permanezca a mi lado.

No alguien que me dirija,
sino que me ayude a ver.
Alguien que me escuche gratuitamente.
Yo soy juez y parte.
~
Alguien que amplíe mi horizonte,
que me ayude a levantar la vista,
y a descubrir el manantial que hay en mí.

Un Cireneo experimentado en la escucha,
que me diga:
“yo no puedo vivir por ti,
pero puedes contar conmigo
para lo que estás viviendo”.
~
¿Quién no necesita un Cireneo?
¡Si hasta el mismo Cristo fue ayudado!

¿Y si yo mismo pudiera ser
cireneo de confundidos,
atascados o perdidos?

¿Y si también esto
fuera parte de mi vocación
de ser hermano y hermana?

Hno. Paco Chiva

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Salmo: Talentos

La espiritualidad lasaliana necesita de formación. Es imprescindible una mínima formación bíblica, formación en diversos campos de la teología, en los retos actuales de la humanidad. El espíritu también se alimenta de ciencia y de la historia. No se puede ser un creyente ingenuo, continuamente debemos “actualizar nuestros mapas mentales”. No se trata sólo de formación intelectual, también de experiencias, encuentros… El Fundador estableció tiempos para la formación y el retiro, vio la necesidad de reunir a los Hermanos, ofrecerles escritos, trabajar conjuntamente textos y documentos. Como lasalianos enriquecemos nuestros saber y nuestra práctica con formación.

“En aquel verano de 1691 reunió a los Hermanos en la casa de Vaugirard, recién alquilada, para días de renovación espiritual. Probablemente durante aquellos días habló de su proyecto a dos de los Hermanos en quienes más confiaba, invitándolos a comprometerse juntos de por vida en la obra de las Escuelas gratuitas”

Obras completas de San Juan Bautista De La Salle, pág 93.



Parable of the talents. 2013. Canvas, oil. 60 x 50. Artist A.N. Mironov
Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional

Hay días en que me quedo triste
contemplando mi único talento.
¡Me siento tan poco agraciado!
Y temo perderlo,
lo amarro,
lo bloqueo,
lo entierro.

Y tú me sigues enviando
propuestas, retos y sueños.
¿No ves que sólo sirvo para lo que sirvo?
¡Busca a otros que sean más capaces!
~
Hay mañanas en que te siento más cerca,
y descubro que tengo más de un talento.
Que tienes razón, que podría ir más lejos.
Si me abro,
si salgo de mi nido…
si le dedico tiempo,
si me cultivo…
entonces, siento misteriosamente
crecer en mi interior
la semilla de tu Reino…. (pausa)
~
Y me pregunto:
¿no será que perdí los talentos por el camino?
La rutina,
la falta de constancia,
un poco de pereza
y, sobre todo, el no descubrir tu presencia
en este mundo que tanto está cambiando.

Y así, pensándolo bien,
un tercer talento aparece en mi vida,
rescatado de cuando era más joven,
de mi amor primero por ti… (pausa)
~
Los alumnos, los jóvenes,
los padres, los maestros,
los que comparten la misión de educar,
parecen mirarme pidiendo más de mi persona.

¡Ay, Señor, qué más quieres!
¿Aún puedo aprender?
¿Que me fie de ti?
¿Qué me prepare para atender sus necesidades?
Hace un rato pensaba que tenía solo un talento…
y ahora ya un cuarto me estás pidiendo… (pausa)
~
Pensaba que ya estaba bien,
que no me ibas a pedir nada más.
Y he aquí que te pones a hablar… de amor.

de querer a mis hermanos y hermanas,
de hacer comunidad
de aceptar y apreciar a todos,
de perdonar,
de escuchar los problemas de otros,
de ponerme a servir,
y a lavar los pies,
y a curar heridas.
Me has dado el talento de amar… (pausa)
~
Vale, me rindo, lo has conseguido:
Tengo cinco talentos.

Gracias por confiar en mí.
Humildemente,
me comprometo a cultivarlos.
~
Y termino aquí el salmo,
temo que me desbordes
con más dones.

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