Son el futuro

Sabemos muchas cosas a través de Blain. Una de las más importantes es que La Salle se dejó tocar al ver abandonados a su suerte los hijos de los artesanos y de los pobres. Y se responsabilizó de ellos hasta donde le fue posible. Un caso muy especial lo tenemos en San Yon.

Trescientos años y pico más tarde me llamó la atención el gesto del H Charles Henry. Al dejar el Generalato del Instituto se dedicó plenamente a la juventud abandonada. No se contentaba con lo mucho que ya se hacía en el mundo a través de tantas escuelas lasalianas.

Y hoy, me alegro al constatar que este sendero desbrozado por el Fundador es de plena actualidad. Se ha transformado en un camino, una carretera, una autopista en la que tantísimos colaboran dedicando su vida para mejorar la situación de niños y jóvenes. Es una verdadera vocación, y no sólo una profesión, un modus vivendi, lo cual ya es algo.

Basta hojear los datos que vienen en el Boletín fsc nº 253, de Marzo 2011. Además de las 917 obras educativas tradicionales situadas en 79 países, las actividades fsc ofrecen programas para jóvenes y niños en situación de riesgo en 295 centros. De estos últimos sólo hay datos concretos de 177 centros. Contando sólo éstos, descubro cifras maravillosas: 4.581 educadores, 411.654 beneficiarios en situaciones muy variadas: huérfanos, drogadictos, refugiados, víctimas de la guerra… hasta afectados por el sida como es en Australia, Etiopía, Kenia y USA. En la mayoría de los casos con un presupuesto anual muy ajustado.

Veo que no se trata sólo de palabras y documentos relativos a lo que hay que hacer con las nuevas generaciones menos favorecidas en la sociedad actual. Hay hechos bien concretos. No salen en los medios de comunicación. Tal vez a éstos les interesan otras noticias que entretengan al público, en vez de sensibilizarlo para que todos se sientan responsables de sus hermanos menores perdidos por el mundo. ato