Hace unos días fui a Arucas para exponer unas ideas pero he vuelto con mucho más. Después de compartir con personas, esperanzas, preocupaciones, cansancios, ilusiones… te recoges, en silencio, y reformulas. Por ejemplo, lo siguiente, que son cuatro puntos cardinales para interpretar un mapa y alguna arteria principal que lo recorre.

1.

El primero de estos puntos cardinales, ejes, viene de la fundación, de los principios de esta sociedad de las escuelas cristianas. Es muy simple en su enunciado: el Fundador no fundó las Escuelas Cristianas sino los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Lo hemos repetido una y otra vez.

La diferencia está en que en un caso se subraya el quehacer de la escuela, de cada escuela; y en el otro, el grupo de personas que animan esa escuela.

La clave está en que desde un principio se parte del axioma de que la sostenibilidad de una escuela es función directa de la comunidad que la anima.

Por eso se establece un grupo de ‘Hermanos’, que se constituyen en red de grupos o comunidades que anima una red de escuelas.

Esto fue clave en la constitución y estabilidad de la escuela popular moderna, desde finales del XVII, consolidándose en el XVIII y difundiéndose universalmente en el XIX.

Lo hemos conocido aquí mismo durante casi cien años.

2.

El segundo eje comienza a percibirse a finales del XIX y queda del todo patente ya para mediados del XX. Se refiere a la interrelación entre organización social y comunidad. En el ámbito escolar es el distingo entre organización educativa y comunidad educativa.

Este segundo eje señala que a lo largo del desarrollo de la Modernidad las naciones o los pueblos o los países han ido desarrollando mucho más la organización de su convivencia que la conciencia de pertenecer a un lugar o a una sociedad.

Esto ha llevado al hecho de que las instituciones sociales se caracterizan hoy por su eficiencia y rentabilidad muy por encima de un marco que de sentido a esa organización. En el juego entre porqués y cómos, es la predominancia aplastante de los cómos sobre los porqués.

Esto afecta directamente al corazón de la escuela o de la institución educativa. En concreto hace poco significativa la definición inicial del proyecto lasaliano como proyecto compartido, de modo que progresivamente desaparece la necesidad de lo comunitario para garantizar la sostenibilidad de esta organización.

También lo hemos conocido, aunque más recientemente. Pongamos que desde hace algo más de medio siglo, aquí mismo, según se transformaba la economía de las islas.

3.

El tercer eje viene de la lectura de la teología desde la historia (y tal vez también de la historia desde la teología, pero esto último no es tan importante en esta reflexión).

Lo que verdaderamente importa es la naturaleza histórica de las formas teológicas. Lo que importa es caer en la cuenta, no ya de la caducidad potencial de todas las formas teológicas, sino de su carácter de visibilización y encarnación del misterio en el tiempo.

En este caso, esto significa que la comprensión y la institucionalización de la comunidad tal como fue fraguando a lo largo del XVIII y el XIX la hacen hoy más hija de su tiempo que lugar de orientación y esperanza para el porvenir.

La consideración histórica de las formas teológicas hace caer en la cuenta de que la llamada vida consagrada ha sido la forma de visibilizar el compartir comunitario del proyecto lasaliano. No tiene discusión. Sí la tiene su pervivencia o su viabilidad ante el nuevo mundo que afronta la nueva evangelización.

Entendemos de este modo que la fidelidad a la identidad lasaliana puede muy bien pasar por la remodelación o la reformulación de la comunidad, recomprendiendo el concepto de consagración.

Esto, sin embargo, ya no es tan visible en estas tierras. Algo hay, sí, pero no podemos decir que hayamos avanzado mucho en esta manera de mirar el compromiso cristiano. Se trata de una ausencia muy sonora pero ausencia, por eso nos resulta conocida.

4.

Y queda el cuarto eje. Se refiere, como es lógico, al mundo de la educación o, más exactamente, al ámbito de la institucionalización de los proyectos educativos o sociales en general.

Este eje se refiere a la relación de función directa entre la innovación institucional y el incremento en la calidad de los vínculos personales en su interior. Se refiere a la interacción entre el incremento de la calidad del proyecto y la consistencia de las relaciones que lo producen y a la vez van siendo producidas por él.

Es ley de vida y, si se mira con cuidado, no cuesta encontrarlo en el proceso de los tres siglos de vida del proyecto lasaliano. Sólo en la miopía o en la malicia puede imaginarse que tres siglos de tradición se han basado en la obediencia y la uniformidad.

Todo lo contrario: la fecundidad plurisecular de esta tradición se asienta en el hecho del progresivo enriquecimiento de la fe interior dentro de la red de comunidades, adecuadamente estimulada por todos los sistemas de su animación.

Quiere esto decir que la sostenibilidad de los tres ejes anteriores se alimenta diariamente de la fidelidad y la innovación pedagógicas. Y su contrario, que todo se hunde cuando el éxito sustituye a la fidelidad y la laboriosidad suplanta a la inteligencia y la responsabilidad compartidas.

Esto ocurre, sí, pero de manera inesperada. Ocurre, porque cohesiona claustros y grupos dentro de los claustros y personas. Pero normalmente no es cosa buscada y por eso cuesta caer en la cuenta de que está ocurriendo.

5.

¿Qué se deriva de la confluencia de estos cuatro ejes, qué mapa o qué prioridades dibujan, qué proponen y con qué urgencia?

A mi parecer confluyen en dos subrayados, que tal vez sin embargo son las dos caras de la misma moneda. Se derivan de la relación entre comunidad e institución educativa.

El primero dice que en diez años no habrá proyecto lasaliano donde no haya comunidad lasaliana. Por tanto, tiene prioridad absoluta la constitución de comunidades, nuevas comunidades lasalianas.

Lo sabemos. Nos lo estábamos diciendo en silencio los cuarenta del encuentro de Arucas.

El segundo subrayado dice que en diez años no habrá comunidad lasaliana donde no haya comunidad que aprende. Por tanto, la anterior prioridad absoluta se transforma en esta otra o toma su aspecto: además del diálogo con el entorno social del proyecto, se necesitará considerarlo como fuente de su recreación como comunidad.

También lo sabemos. Y también nos lo estábamos diciendo en el hecho mismo del encuentro, sus participantes y sus objetivos.

De esto se trata cuando hablamos de refundación.

Encuentro Familia Lasaliana – Roma – Febrero 2026

6.

Por la trascendencia o la magnitud de este último término, me atrevo a señalar dos caminos para orientarse tras esas dos –o una sola- prioridades.

El primero es interpretar siempre la renovación educativa desde la comunidad humana. Renovar una escuela, renovar su metodología, los perfiles de sus miembros, sus programas…, no es ante todo un ejercicio de imaginación sino de responsabilidad.

Los saberes, los programas, los objetivos, las estructuras, nunca son inocentes: se conciben desde y para la vida de los pueblos. En esa vida está la verdad que toda escuela pretende reflejar y enriquecer.

Es muy claro, en esta tierra y semejantes, el fenómeno de que el acceso a los saberes sea el más eficaz factor de desertificación cultural de un territorio.

Por eso el segundo camino es el que lleva por el silencio creador y fiel. Por eso renovar una escuela… no es ante todo un ejercicio de especialistas sino de personas.

Y por eso no es buena la separación entre la vida y el trabajo, en el corazón del educador. En ocasiones puede ser imprescindible, desde luego, pero nunca como orientación general para una presunta profesionalidad. La maestra, el maestro, nunca son inocentes: educan siempre desde su propio vivir.

Se les nota siempre.

…Son dos caminos muy fáciles de entender y cualquiera que ha vivido la educación sabe de ellos lo suficiente. Todos lo hemos vivido en algún momento y conocemos a personas que lo han vivido y lo viven intensamente. Sirva esto sólo como un recuerdo familiar.

7.

Claro que también hay otra lectura de todo esto, de lo que vivimos en el encuentro pasado o vivimos todos los días en cada centro.

Y puede ser ésta: no perdamos el tiempo, que el proyecto se va poco a poco agotando, de modo que dentro de nada será solamente un hermoso recuerdo de otro tiempo.

Puede ser, puede ser, sí.

Yo creo, sin embargo, que sólo parece así cuando seguimos mirando el presente desde el pasado, desde modelos anteriores. Nosotros, la sociedad y la administración de la sociedad: cuestión de modelos.

Por eso digo que puede ser. Porque siempre habrá quienes miren el presente desde el pasado, es decir, creyendo que los modelos nacen, crecen y mueren. Pero no se recrean.

Yo creo que sigue teniendo razón Lavoisier con sus leyes sobre la conservación de la energía. Y no lo digo en broma, no: en cristiano a esa energía le llamamos Dios.

Sí. Todo esto es mucho más que una invitación a mantener algo heredado. Lo es, pero por encima de todo es una invitación a la fe, más allá de todas las instituciones, por muy entrañables que nos sean o tal vez nos hayan sido.

Formación sobre identidad – Manacor – 2024

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