Salmo: Comunidad resucitada

Finalizamos el retiro en Aravaca. Invitamos a cada Hermano a escribir una estrofa de un salmo con la única indicación de que tuviera que ver con la VIDA. Aquí va un salmo comunitario, si bien no puedo colocar todas las estrofas como me llegaron, sí que las he leído y fundido todas en las siguientes líneas, gracias por generar vida.

Hoy desbordamos de gozo y alegría
al contemplar a Cristo Resucitado.
Cantemos juntos: ¡Aleluya!
Dios es la fuente de vida.

Dios de la vida,
inúndanos de tu ternura.
Toca nuestro corazón,
alienta nuestro espíritu de fe.

Como el rocío de la mañana
tu mensaje nos llega derrochando vida.
Te haces presente en la lluvia,
en la flor, en la luz,
en el canto de los pájaros,
en el pan compartido,
en el vino de la amistad,
en el perdón
y en los abrazos fraternos.

El encuentro diario contigo, nos da vida.
Cultivar tu amistad, nos da vida.
Hablar de ti, nos da vida.
Sentir tu mano de alfarero retocando nuestro barro, nos da vida.
Sentir que purificas nuestros proyectos, nos da vida.

Contemplar la naturaleza, nos da vida.
Escuchar tu palabra de maestro, nos da vida.
Sentarnos a tu mesa y partir el pan, nos da vida.
Compartir en comunidad, nos da vida.

¡Qué maravilla!
Has puesto personas en nuestro camino
que son un regalo,
nos transmiten confianza,
nutren nuestra esperanza,
iluminan las sendas.

Queremos recorrer la vida
llevando tu Evangelio,
descubriéndote en los signos de los tiempos,
con sencillez,
a pesar de las inclemencias del camino,
de algunas tormentas,
de cada caos que nos cuestiona
y de todos los contratiempos…
A pesar de todo
nos gusta andar en tu presencia,
aquí y ahora,
en este mundo cambiante.

Sí, la vida da muchas vueltas,
pero nosotros, Señor, queremos darlas contigo.
Tómanos de la mano,
condúcenos,
refúndanos,
haznos permeables al cambio,
pon la chispa de la creatividad
en nuestro interior.

Dios de la vida,
que nos regalas vida
y nos pides vida entregada,
haz que la vocación de cada uno de nosotros
sea parte de tu historia de salvación.

Danos coraje
para engendrar más vida a nuestro alrededor.
Danos vida para iniciar nuevos proyectos
entre los más pobres y necesitados.
No queremos que nuestra existencia
dé vueltas y vueltas en nuestra imaginación
cuando tú nos esperas en la real marginación.

Que no temamos ya entregarnos
en la construcción de tu Reino,
en involucrarnos en los problemas de nuestro tiempo.

Señor, Jesús, porque tú has resucitado
sabemos que toda muerte no es el final de la existencia,
sino su transformación.
Sabemos que incluso tu ausencia
es parte de tu presencia.

Ahora, Señor, que estamos vivos.
Ahora, iremos adonde nos lleves.
Que tu Espíritu nos empuja.
Que los pobres nos necesitan.
Ahora.

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