Moreno, A. ME PARECE SOÑAR. Memorias de cincuenta años de ministerio en Buenafuente del Sistal, Ed. PPC, Madrid, 2019, 350 pp.

Cuando se ve la trayectoria de una persona a lo largo de la vida y en un contexto que al principio resulta para el propio autor “sorprendente”, capta uno la enorme riqueza de las personas y lo que supone afrontar el desafío del futuro desde los años más jóvenes.

Sí, porque Ángel Moreno, párroco de Buenafuente del Sistal, lo es desde hace más de 50 años. Llega al Monasterio y al pueblo en un momento donde su vida cambiará de sentido y se hará más honda y fecunda al paso del tiempo. Pero el joven Ángel (llega con 24 años, recién ordenado) asume la capellanía de Buenafuente (monasterio de las Bernardas) a la par que el pueblo de Huertahernando y Villar de Cobeta.

Nunca mejor dicho pudiera decirse en este momento, por parte de quienes le ven eso tan socorrido de “qué hace un joven como tú en un sitio como este”, casi perdido en la nada, con caminos impracticables, con una población muy escasa y con la necesidad de dar sentido a la vida, una vida joven que se suponía, el comienzo de una andadura provisional en esos lugares (pues así había sido en los sacerdotes que le habían precedido, con estancias de apenas un año en el lugar).

A lo largo del libro, Ángel va dando rienda suelta a sus temores, sus afanes, sus miedos, al relato de su vida llena de profunda confianza en los planes de Dios y que hacen que su vida vaya cambiando al hilo de los años y encontrando un sentido nuevo en un lugar que iba cobrando vida; aunque, es verdad, a un ritmo muy lento que a veces desespera al propio autor.

Pero Dios suele tener con aquellos a quienes ama y lo saben descubrir, sorpresas que se convierten en hitos clave de la vida.Al paso del tiempo y luego de haber probado la soledad, el frío, el sinsabor de la “reclusión” en el lugar, la carencia de personas con quien compartir a otro nivel diferente del de las Hermanas del Monasterio, plantear a su obispo el 1 de noviembre de 1981 (son 12 años en Buenafuente y encargado de otros cuatro pueblos), son sus palabras: “... me atrevo a presentarle confiadamente lo que siente mi corazón… me siento invitado a permanecer, a hacer de mi vida un proyecto más radical de oración y de servicio a los que deseen unirse en este lugar a la liturgia, a vivir por tiempos de silencio y soledad en posibles servicios…”

Poco a poco irán tomando forma diversos proyectos: Amigos de Buenafuente, casa de Acogida, Misión Rural, misión pastoral, Hogar Asistido, etc. y con la colaboración de muchas personas (entre ellas, Narciso Yepes y su familia) y otros muchos que han hecho posible lo que hoy es el lugar.

Enamorado de la Virgen, son varios los testimonios de su vida donde refleja ese encuentro con María en diversas circunstancias y lugares de todo el mundo mariano y donde sus experiencias teñidas de convicción en la protección de María, hacen de la vida de Ángel Moreno una ocasión agradecida y expresión de acción de gracias por todo lo recibido.

El Monasterio creció, su lugar se convirtió en fuente de encuentro espiritual y, alrededor del mismo y marcado también por la iniciativa emprendedora de Ángel fueron surgiendo elementos y realizaciones que beneficiaron a los pueblos de la comarca. Suya fue también la iniciativa que no tuvo mucha continuidad de una comunidad de sacerdotes para atender las zonas limítrofes, motivada sin duda por esos años de penurias y de soledad que, ahora, se veían recompensadas por la voluntad del Sr.Obispo de hacer de Buenafuente, motivado por los deseos de Ángel, un espacio de oración, de celebración, de encuentro profundo con Dios.

El libro autobiográfico, con casi 350 pçaginas, recoge también recuerdos dolorosos (doble accidente,en uno de los cuales hubo fallecidos, la pérdida de su madre a los 92 años, la instalación de las Hnas. de la Caridad de Santa Ana durante un tiempo largo y fecundo y que hubo que cerrar su presencia luego de más de treinta años, la muerte de la última hermana testigo de las primeras andanzas en 2015…) u otros más alegres (las vocaciones que entraron al monasterio, las visitas a lugares marianos fuera de España, las audiencias de los Papas, el nombramiento de Misionero de la Misericordia, en 2016, directamente por el Papa Francisco…) así como otras responsabilidades en el Seminario y en la diócesis, hacen de la vida de Ángel Moreno un escaparate fehaciente de espiritualidad y escucha de la Palabra de Dios.

Junto a ello, sus muchos libros, escritos al hilo de su vida o con ocasión de diversos acontecimientos eclesiales, dan idea de un quehacer prolífico que convierten a Buenafuente en un lugar emblemático, sacado de la atonía de los primeros años (allá por 1965) y que hoy se muestra como lugar pujante de espiritualidad, de encuentro, de oración y de amistad.

Un libro para saborear despacio y recorrer también junto al protagonista, los momentos más duros de la vida y aquellos otros más humanos y esìrituales que han ido dando hondura al vivir y testimonio de una fe inquebrantable.

¡Ah! Claro, en un momento del encuentro de Oración en Bujedo, Angel Moreno se hizo presente para dar un testimonio, allá por la década de los 90. Tendría entre 45 y 50 años. Hoy ya con 75 cumplidos, es un buen ejemplo de sabor espiritual y hondura vivencial en respuesta al Señor que le llamó. ¡Gracias, Ángel!

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