Is 49, 15

Gracias, Señor por el regalo de la vida,
y por el cuidado que pones
para que siga creciendo:
tiempo, familia,
salud, comunidad,
amigos, formación…

Gracias por tu compañía y cercanía,
por compartir gratuitamente
la luz del Evangelio,
e invitarme a seguir tus pasos.

Por siempre cantaré
la obra de arte que es el universo.
Gracias por la maravilla de tu creación,
por tanta hermosura y bondad.

Gracias por tu ternura,
porque me cuidas
en las diferentes etapas y circunstancias de mi vida.

Gracias por tantas personas
que han ido apareciendo en mi existencia
y me han cuidado,
me han dado lo mejor de ellas mismas.

Señor, sabes que soy débil,
puedes ver que mi fe es pequeña.
Dame humildad para seguirte,
dame fuerza para querer a mi hermano/a,
sensibilidad para acompañar,
ternura para cuidar.

Háblame en mis soledades,
acércame a tu vida,
tu mensaje,
tus sendas.

Toca mis emociones
y hazme reír, soñar,
abrazar, cantar,
perdonar, ilusionar,
caminar al lado de mi hermano/a.

Que pueda sembrar esperanza,
descubrir lo bueno y positivo
en todo lo que me suceda.

Sé que necesito
poner un poco de orden en mi vida,
tener más tiempos de silencio,
abrir lo que está cerrado en mi corazón,
salir de mi zona de confort,
hacer fructificar mis talentos,
servir a los necesitados,
cuidar a las personas que lo necesiten.

Señor, céntrame en lo importante
y descéntrame para estar atento
a cada persona con la que me encuentro.

Ayúdame a escoger la ternura,
y a limar mis aristas,
hacer flexibles mis rigideces,
y curar mis manías…

Que pueda ser abrazo y caricia.
Que me acerque al otro, sin invadir su espacio.
Que mis gestos comuniquen dulzura.
Que mis palabras toquen el corazón.

Dame tu mirada de fe,
para ver lo invisible,
y encontrar tu presencia
hasta en tu ausencia.

Señor, que en cada hermano/a
pueda encontrar motivos para agradecer y celebrar.
Sé que Tú, discreta y naturalmente,
haces que ellos se crucen en mi camino
para hacer posible la fraternidad.

Que no dé a nadie por perdido,
que no haga sentir a nadie extraño, ni forastero.
Que en cada persona encuentre lo que nos une,
sin juzgar ni sentirse juzgado.

Cuidar al otro, cuidarse, cuidar nuestra Casa Común
es una manera de luchar contra el mal.
Es hacer este mundo más humano,
es salvarnos unos a otros

Ayúdame a vivir con la confianza
de sentirme en tus manos,
acompañado en todo momento por ti,
para seguir así abierto a lo que tú quieras de mí,
a lo que tú me pides.

Este salmo ha sido elaborado gracias a la participación de un grupo de lasalianos (Hermanos y Asociado) en el encuentro de formación que tuvo lugar en e Centro La Salle de Llíria (26 al 28 de diciembre de 2025), alrededor del tema «Cuidar-se es…»

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