“Somos enviados como ángeles visibles y escogidos por Dios para dar a conocer a los niños en el estilo («las verdades») y las actitudes de Jesús. (MR 198.2)

Conversación entre dos lasalianos veteranos, Edur e Iñaki.

Querida Edur, compañera y amiga:

El otro día me sentí privilegiado cuando compartiste con nosotros, en el grupo WhatsApp, los fundamentos de tu ser educadora lasaliana, lo que te anima a “levantarte cada mañana para ir al cole y dar y ofrecer de manera incondicional todo tu tiempo a cada uno de tus pequeños”.

Y constatamos que el mundo ha cambiado y sigue cambiando muy rápidamente, instalándose el CAMBIO y las PRISAS como normas de vida. Y cuando llegamos a cierta edad, podemos tener la sensación de que “no nos merece la pena seguir” o, añado yo, “que el sistema no nos necesita”. A veces ni la misma “institución” nos valora como se debiera. Nada más lejos de la realidad. La Buena Noticia es que CLARO que somos necesarios. Para ello es necesario preguntarnos por los fundamentos de “nuestra” manera de educar y de ser

Lo bueno es que tú misma, amiga, te dabas tu respuesta de fe, basada en el evangelio de aquel domingo: “No puedo caer en eso… seguiré repartiendo lo que yo he recibido… Me mantendré firme y en pie, no me talaré”. Y hacías referencia a ese precioso pasaje del evangelio en el que Jesús pide a sus amigos que no talen la higuera (Lc 13, 6-9), que el viñador quiere hacer algo grande con esas higueras, aparentemente improductivas, que somos tú y yo.

Me gustaría compartir contigo una paráfrasis de una de las Meditaciones para el Tiempo de Retiro de La Salle, en concreto, un fragmento de la 198. Dice así:

“Somos enviados como ángeles visibles y escogidos por Dios para dar a conocer a los niños el estilo (“las verdades”) y las actitudes de Jesús. Seguís teniendo la tarea de enseñarles e intentad, con toda la pasión y compromiso posibles que pongan en práctica el estilo del evangelio (la bondad, la humildad, la compasión…). Debéis insistirles que vivan de manera digna de Dios, porque él mismo les ha llamado a la vida plena. Debéis mostrar tanto celo y compromiso, para intentar conseguirlo, que estéis dispuestos a dar la propia vida. Hasta tal punto os ha de llegar al alma la situación de los niños confiados a vuestros cuidados. Es vuestro deber llamar la atención a los que llevan una vida desordenada y animarles a dejar sus hábitos pasados atrás, animar a los que desfallecen, soportar y cuidar a los débiles y sacrificarse por todos. ” (Cf. MR 198.2).

Ya sé, ya sé… menudo “tocho lasaliano”. Y menudas “bombas” que lanzaba La Salle. Eran de esas que seguramente no dejaban indiferente a nadie en las primeras comunidades y escuelas. A mí, hoy, me siguen haciendo temblar.

¿Qué me sugieren estas frases de esas “Meditaciones para el cuidado de los lasalianos” que son las MR?

  1. Tú misma lo decías, Edur, que “tu mayor aportación es tu SER”, tu manera de ser y tus dones personales compartidos con los demás, hechos servicio. Y sabemos que, en algunos de nosotros, esa manera de ser tiene que ver con Jesús de Nazaret. Él nos ha colocado en la escuela y nos recoloca y nos sorprende por medio de nuevos retos.
  2. Somos enviados y escogidos” ¡Qué fuerte! ¿Te imaginabas esto cuando “de pequeña jugabas con tus muñecas y tu habitación se convertía en tu aula”? Y, sin embargo, siempre me ha impresionado que el hombre de Nazaret llamara a persona normalitas como tú y como yo para una tarea tan delicada. Y a nuestra edad nos sigue llamando y sosteniendo en este mundo tan cambiante y en un sistema educativo tan complejo. Ahora tu habitación, tu aula, está compartida con otros docentes ilusionados como tú.

  3. Y es bueno caer en la cuenta, para no caer en el desaliento, que La Salle sigue gritando, a través de sus meditaciones, que donde nos la jugamos es en la transmisión de nuestro ser y de nuestro ser habitado por Jesús de Nazaret. Y él, La Salle, lo tiene claro: no se trata de enunciar grandes verdades o pronunciar largos discursos, sino de ser referentes sencillos de vida a través de palabras, gestos y detalles. Y en eso tú eres una artista detallista, Edur. Y nosotros, tú y yo y el resto de la comunidad de lasalianos de cada obra, invitamos a los niños y jóvenes a “poner por obra” estos valores.

  4. Y hay otro antídoto que nos propone La Salle ante el desaliento y el cansancio: el CELO, que es el impulso del corazón, fruto de la fe, hacia los niños y niñas. Es la pasión que ponemos en lo que hacemos que se transforma en presencia y compromiso. Compromiso que exige tiempo y gratuidad por encima de nuestro contrato laboral. Gratuidad en una sociedad mercantil donde todo se compra y se vende. Buscando los equilibrios con la familia y el ocio personal tan necesarios, claro.

  5. Y hay una intuición lasaliana preciosa en estas frases: que el Dios amoroso quiere que todos los niños y niñas tengan una “vida plena” y “digna de Dios”. Y quiere que pongan por obra “las verdades del Evangelio”. ¿Qué querrá decir todo esto? Quizá se trata de ayudar a que esos niños se construyan como personas interiores, solidarias, responsables, creativas y fraternas. Que no se conformen con ser “fueguitos bobos”, sin luz, como los nombraba Eduardo Galeano en su cuentito “Mar de fueguitos”, sino que se conviertan en esos fuegos que “arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”. Y para lograr eso siguen siendo de gran necesidad maestros y maestras que se sientan llamadas y enviadas por el Maestro de Nazaret.

  6. La Salle, como siempre, es radical, y nos pide que esa pasión y ese compromiso, el celo, lo despleguemos “hasta dar la vida”. Es decir, que nuestro estar en el aula nos deje sin aliento y vaciados, pero nunca desalentados, ni vacíos. Y nos invita a no olvidarnos de cuidarnos mucho para que sigamos aportando lo mejor de nosotras y de nosotros.

  7. Y nos pide que seamos personas altamente sensibles ante las historias de vida de los niños y jóvenes que conocemos. Sus vidas no nos pueden dejar indiferentes. No son alumnos, son personas y nos hace una llamada a implicarnos con ellos hasta la médula. Sé que no está de moda, que la moda es la distancia aséptica, pero el evangelio no va de modas, sino de ser contraculturales. Los verbos que emplea La Salle son preciosos: “llamar la atención”, “animar”, “soportar”, “cuidar” y “sacrificarse por todos”. Pone el acento en la atención prioritaria a los más vulnerados, pero sin olvidarse del conjunto.

  8. ¿Te sientes un ángel visible? De eso hablaremos en otro momento.

Iñaki Goiko (con la ayuda y la inspiración de Edurne, amiga lasaliana)

 

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