
Autor: Javier Melloni
Título completo: De aquí a Aquí. Doce umbrales en el camino espiritual.
Editorial Kairós, Barcelona, 2021
255 páginas.
ISBN: 978-84-9988-852-1
Breve comentario:
El acento más significativo de las espiritualidades orientales está sobre la práctica del vaciamiento, del silencio, para hacer alumbrar la esencia que nos habita. La espiritualidad cristiana puede acoger este vaciamiento, kénosis, para ir más allá de las configuraciones culturales y cultuales a las que estamos acostumbrados, muchas de las cuales las arrastramos varios siglos. El autor utiliza muchas citas del budismo e hinduismo y centra este vaciamiento en estos 12 umbrales a traspasar en el itinerario espiritual (ver índice). En el fondo es siempre el mismo vaciamiento: el de soltar el ego para acoger el Espíritu. Quizás es otra manera de decir: transcendencia. Al final de la entrada encontrarán una propuesta de meditación con los textos del libro.
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Índice
Prólogo
Introducción: Cada instante es un umbral
1.- De la cerrazón a la apertura
Vivir en estado de abiertos
Hacerse disponibles a la apertura
La realidad, una parábola que descodificar
Osar la libertad
2.- Del ruido al silencio
Una enseñanza más alta
El sacramento del silencio
El potencial libertador del silencio
La escucha sagrada
3.- De la dispersión a la atención
Pasos de la atención
La vigilancia
La receptividad admirativa
El testigo o la consciencia de sí
El Sí mismo más allá del testigo
4.- De la resistencia a la rendición
El combate de la entrega
Tres testimonios contemporáneos
Eckhart Tolle
David Carse
Byron Katie
¿Quién es el que se rinde?
5.- De escoger a acoger
Escoger desde el ego
Elegir desde el yo
Acoger incondicionalmente
La total aceptación
6.- De hacer a dejarse hacer
Ausencia de ego
Ausencia de intención
Ausencia de hacimiento
7.- De saber a no-saber
Más allá de lo evidente
La necedad del «yo sé»
La libertad de no-saber
8.- Del juicio a la bendición
El juicio
La culpa
La herida, la ofensa y el perdón
La tolerancia, el respeto y la veneración
9.- De la exigencia al agradecimiento
Nuestras avideces y carencias
Hacia una relación reverencial con la tierra
Aprender de la sabiduría de los pueblos originarios
Hacia una ecología integral y reverencial
10.- De ocupar un sitio a generar un lugar
Precisión de términos
Cada lugar es el centro del mundo
El contacto directo con la tierra
Ser lugar para dejar lugar
11.- Del aislamiento al inter-ser
La interdependencia de los seres
La Tri-unidad constitutiva de la Realidad
Experiencia de comunión en una situación límite
12.- De la ausencia a la Presencia
La mente no es la consciencia
La Presencia en clave relacional-teísta
La Presencia en clave adual
Presentes en la Presencia
Epílogo: Del Exilio al Reino
Citas que destaco:
“La mayor parte del tiempo estamos des-terrados, fuera de la tierra que nos sostiene. No lo percibimos. No somos capaces de acoger lo que en ese mismo momento se nos está dando porque andamos ansiosos y dispersos, incapaces de recibir el ahora que estamos transcurriendo y recibiendo el ser.” (Pág. 16)
“Cada situación que adviene es el umbral que estamos invitados a cruzar.” (Pág. 17)
1.- De la cerrazón a la apertura
“Con los años he ido constatando que la distinción más determinante de los humanos no es entre creyentes y no-creyentes, sino entre seres abiertos y seres cerrados, y eso no tiene nada que ver con las creencias, que pueden abrirnos o pueden blindarnos.” (Pág. 23)
“No nos damos cuenta de hasta qué punto estamos constreñidos y reducidos a los estrechos márgenes en los que nos sentimos seguros. Lo que desde ahí no se ve o no cabe, no existe para nosotros. Lo ignoramos o lo condenamos.” (Pág. 24)
“Vivir incondicionadamente supone soltar, dejar ir todo aquello que se interpone entre nosotros y lo que adviene o nos rodea.” (Pág. 25)
“La paradoja de toda existencia está es que solo llegamos a ser plenamente cuando dejamos de ser. El pan alcanza pleanmente su condición de pan cuando se empieza a comer. Antes de ser comido, su panidad está latente, pero no se manifiesta. Se panifica y se plenifica en el acto de ser consumido. Tal es la paradoja de la vida: en el mismo lugar de su plenitud está su consumación… Por eso mismo nos cuesta tanto etar abiertos. o mismo que nos consuma nos consume, lo mismo que nos despliega nos extingue para alcanzar otra forma de ser que desconocemos.” (Pág 28)
“Vivir en estado de abiertos es dejar que las olas del mar rompan en el pecho, es dejarse tomar por lo que llega en lugar de refugiarse en el pequeño recinto en el que nos sentimos a salvo.” (Pág. 29)
“[Adquirimos] una nueva percepción de las cosas porque dejaron de estar referidas a un yo que las capturara.” (Pág 30)
“La tarea de la vida espiritual consiste en vivir en este estado de conciencia abierta, por el que pasamos de ser capturadores a cuencos receptores… La Vida está siempre disponible, frente a los pequeños sorbos de superviviencia con los que malgastamos nuestra sed.” (Pág 34)
“No partir es morir,
condenarse a la repetición incesante
de beber el contenido contaminado
de nuestros bucles inacabables.
Hay que romper el espejo para que se convierta
en brecha
por donde
transcender
y fluir.
Liberar,
dejar paso a todas las posibilidades que esperan
a que dejemos de estar confinados,
prisioneros de nosotros mismos,
secuestrados por temos a salir.” (Pág 39)
2.- Del ruido al silencio
“La forma más elevada de la gracia es el silencio.
También es la enseñanza más alta.
El silencio es el habla que nunca cesa. (Citando a Ramana Maharshi).” (Pág. 41)
“Detenerse y lentamente aquietarse. Dejar que todo empiece a hablarnos de otro modo. Mientras no estamos silenciados, nuestra mente nos ensordece con su continuo discurrir y discutir. Lo que nos dice ya lo conocemos: elaboraciones y reelaboraciones inacabables, incesantes recuerdos e interpretaciones de nuestros choques con la exterioridad… que nos llevan a comprensiones fragmentarias y a exiguas estrategias para sobrevivir. No somos conscientes del ruido permanente que distorsiona nuestro escuchar y nuestro ver ni hasta que punto deforma nuestro modo de percibir.” (Pág. 41)
“Silenciarse es adentrarse en la realidad de un modo desarmado e inocente para disponerse a ver y a escuchar… Ese umbral está siempre presto a abrirse. Es la puerta por la que abandonamos el mundo construido por nosotros y nos adentra en una realidad que es demasiado sutil para poder poseerla, demasiado amplia para abarcarla, demasiado honda para alcanzarla, demasiado cercana para reconocerla.” (Pág. 42)
“Lo que uno no logra conocer a través de una conversación que se extiende por varios años se puede conocer en un instante en el Silencio o frente al Silencio. (Citando a Ramana Maharshi).” (Pág. 44)
“Solo en silencio y en a oscuridad puede verse y oírse lo Real. (Citando a Nisargadatta)” (Pág. 44)
“El silencio es un medio para conocer al Espiritu, para dejarlo ser, para abrirnos a él. Comulgo simplemente siendo… Es un soltarlo todo y permitirse ser llevado por la vasta apertura o la ausencia de fundamento.” (Citando a Paul Knitter)2 (Pág. 45)
“Si el silencio no es la ausencia de ruido sino la ausencia de ego, cada uno debe descubrir cómo lograr que su ego se ausente.” (Pág. 46)
“Cuando conseguimos acallar ese pequeño yo, se agranda el espacio interior.” (Pág. 47)
“En una reunión, sea del tipo que sea, cambia totalmente la calidad de la escucha is comenzamos silenciándonos y si tras cada intervención se hace una pausa, de modo que nadie hable sin haber verdaderamente escuchado, sin antes habernos dejado fecundar por la palabra del que nos precede. Así puede distinguirse cuándo una intervención brota de ese silencio y cuando del ruido de nuestros egos. El compartir que nace del silencio es manso y amplio, y también valiente porque no se defiende a sí mismo, sino que se ofrece a los demás como vislumbre posible del tema que se está tratando.” (Pág. 54)
3.- De la dispersión a la atención.
“La atención es el camino hacia el Nirvana.
la distracción es el sendero hacia la muerte.
Los que están atentos no mueren:
los distraídos es como si ya hubieran muerto. (Citando a Dhammapada).” (Pág. 57)
“El ser humano ha estado siempre expuesto a la agitación. Esta inquietud y dispersión provienen de nuestra falta de arraigo interior. Todas las tradiciones espirituales tratan de centrarnos en lo Esencial.” (Pág. 58)
“La atención de la respiración es el punto de partida de toda meditación, porque es la que nos arraiga con el presente.” (Pág. 60)
Mt 25, 1-13. “Cada cual es el custodio de su propia lámpara, de su propia vida. Cada cual es responsable de su presente para poder recibir al Esposo que llega a cada momento. El Esposo es lo real, porque el Creador y la creación son inseparables. El Creador danza en su creación, que es la realidad que habitamos, la realidad que somos. Si estamos distraídos de lo que vivimos, estamos también ausentes para el Esposo que danza en nosotros y en todo. No podemos delegar a nadie esta atención porque nadie puede reemplazar nuestra existencia.” (Pág. 65)
“La vigilancia es un método espiritual que, mantenido con perseverancia y ardor con la ayuda de Dios, libera totalmente al ser humano tanto de sus pensamientos y palabras llenas de pasión como de las acciones perniciosas que se derivan. (Citando a Padres Népticos).” (Pág. 65)
“Los practicantes de cualquier vía saben que los ejercicios crean hábitos y que los hábitos crean estados. Y ello requiere una gran perseverancia.” (Pág. 66)
“En alguna comunidades monásticas budistas se propone una práctica muy sencilla y a la vez muy eficaz: detenerse cada hora al son de un gong… Lo más cotidiano o rutinario se transforma en otra cosa a través de esa misma cosa. Si este gong suena en medio de la comida, transforma la mesa en un banquete: los platos salpicado por los colores de la comida… Todo eso está ahí, pero no lo vemos hasta que nos detenemos. Tampoco es inmediato verlo si esa parada se convierte en algo rutinario, aunque todavía es más difícil verlo si ni siquiera se propone la pausa.” (Pág. 69)
“Tengo que aprender a ver. Esa es la primera iniciación del conocimiento de sí. ”El mayor obstáculo para una vida nueva es la apreciación que tengo de mí mismo. (Citando a Jeanne de Salzmann).” (Pág. 74)
“El Yo de ese soy no es el yo mental o psicológico con el que nos identificamos, sino algo Anterior que se sitúa en el origen de lo que fragmentaria e individualizadamente experimentamos como yo. De este modo , la atención plena adquiere un matiz que se desplaza hacia la pregunta de ¿quien soy yo?. El camino que había comenzado discretamente por la atención a las sensaciones corporales culmina en el abisbamiento en la Anterioridad posibilitante de esa misma atención.” (Pág. 77)
4.- De la resistencia a la rendición
“Solo se abre el significado de las cosas cuando estamos disponibles, radicalmente abiertos.” (Pág. 79)
“’Rodamos a Dios que podamos alcanzar aquel conocimiento que es absolutamente sin modo y sin medida’ [Maestro Eckhart]. Aceptar este sin modo y sin medida requiere dejar de controlar, apearse o caerse del caballo.” (Pág. 82)
“Pudo verterse en él [David Carse] tanta Presencia porque toda su persona se convirtió en receptividad. Para pasar de la convexidad autodefensiva a la concavidad receptiva, tuvo que rendirse.” (Pág. 89)
“Cuando se da la rendición, entonces es posible la revelación. Somos receptáculos de revelación, la cual se da en nosotros, a través de nosotros, a pesar de nosotros y más allá de nosotros.” (Pág 93)
“A pesar de nuestras limitaciones, somos transmisores de claridades que nos superan. La rendición permite que uno sea pasaje de algo mayor que uno mismo y reciba la ráfaga de esa gracia que nos excede.” (Pág. 95)
“Las hojas no caen
en otoño.
Se desprenden
se deslizan mansa
y libremente
hasta besar el suelo.
Se rinden ante la estación que adviene.
No temen deshacerse
antes de que el frío
las congele.
Su rendición es generosidad
también sabiduría .
Saben que no son ellas
las que han de perdurar.
sino el tronco y las ramas
que las sostienen.
Ellas no son el origne
ellas no son la fuente.
El arbol
vuela
en
cada
hoja
que suelta.
al tiempo
que permanece.
Ese manso desprenderse
es la liberación
de quien ya no retiene.
Aprender a ser
árbol que anochece,
ofrecerse en cada hoja
para que puedan brotar nuevas
cuando regrese
el sol naciente.” (Pág. 96)
5.- De escoger a acoger
“Acoger es lo contrario de escoger. Acogiendo no se violente lo que llega. Al recibirlo, puedo reconocer lo que me alcanza y ser plenamente alcanzado… Teresa de Jesús decía que Dios nos libre de que nos conceda lo que le rogamos, porque no sabemos lo que pedimos. Quedaríamos reducidos a nuestros deseos y a nuestros miedos.” (Pág. 98)
“Mientras no estamos en el lugar donde nos hallamos, no estamos en ninguna parte.” (Pág. 103)
“Se trata de distanciarse de uno mismo y mirarse desde tres ángulos diferentes: qué le diría a otro si estuviera en mi caso; qué decidiría si estuviera ante la muerte; qué decidiría si estuviera ante el llamado juicio final, es decir ante la revelación completa de mi vida.” (Pág. 104)
“…la solución proviene directamente de la propia situación y no de tu proyección. Cada situación es única y tiene su propia respuesta. Cuando escuchas una situación desde la totalidad sin la interferencia de una imagen de yo, hay percepción directa. La situación entonces concluye en ti. Si intentas manipular una situación, puede que consigas arreglar las cosas temporalmente para acomodarlas a tu ego, pero continúas estando en el nivel personal y conflictivo. (Citando a Jean Klein).” (Pág. 107)
“Lo que percigimos apenas roza el velo que oculta el misterio de lo que tenemos ante nosotros. Todo es signo y mensaje de algo mucho más hondo que asoma a través de esa persona, circunstancia o situación.” (Pág. 107)
“Comparar, tamizar, aprender, batallar, imaginar, sentir, pensar… todo eso es como tratar de asir una sombra o perseguir el viento. En cambio, está el impresionante y desbordante don de parar, de permitir el desprendimiento […] Deja que todo eso pare. Permite que se desprenda. deja de tomártelo en serio, deja por completo de sostenerlo. Déjalo estar. Aquiétate. Simplemente para. Deja que la gracia te pare. (Citando a David Carse).” (Pág. 108)
“Nuestras manos ávidas
han acabado convirtiendo
nuestras palmas
en zarpas.
¿Qué las restaurarà?
¿Qué las hará amables
de nuevo?
Cuando podamos acariciar
la realidad
sin agarrarla.
Cuando estemos abiertos
a las personas y a las cosas
sin preferirlas
sin compararlas
sin censurarlas.
Cuando , bautizados de nueva inocencia
podamos dar la bienvenida
tanto a lo favorable
como a lo adverso.
Cuando lleguemos a comprender
que todo es el verso y el reverso
de un Poema que se exbribe
en cada momento.
Tan importante es el qué
de los contenidos
como el modo de beberlos
en los cuencos
donde nos son servidos.
Devenir cálices abiertos,
manos y brazos sueltos,
para abrazar y consagrar
lo que nos llega
a cada tiempo.” (Pág. 117)
6.- De hacer a dejarse hacer
“No se trata de no-hacer, sino de dejarse-hacer a través de lo que hacemos.” (Pág. 120)
“No cualquier acción es adecuada. Lo es aquella que no surge de los intereses personales y autorreferidos del ego, sino que busca la restauración del bien y de la verdad para el equilibrio del mundo.” (Pág. 123)
“Actuar desde el Tao es un hacer sin el yo, sin estar curvado sobre sí mismo, abierto a todo.” (Pág. 130)
“De este modo descubrimos que la razón de dejar de hacer para dejarse hacer radica en permitir que actúe la Esencia de lo que somos y de lo que es en lo que somos y en todo lo que es.” (Pág. 131)
“Detrás de todo hacer o no-hacer, lo que está en juego en nuestro ser esencial. Cuando se está en él, las acciones que surjen son esenciales, mínimos y sobrias.” (Pág. 136)
7.- De saber a no-saber
“La evidencia de lo que creemos conocer nos impide ir más allá de lo que controlamos. Solo soltándolo se pueden abrir nuevos espacios inéditos en lo que es necesario perder pie.” (Pág. 139)
“Si uno dice yo sé, solo conoce algo muerto, que ya pasó, que ha terminado, que es el pasado. No es posible conocer algo que está vivo; se mueve. Nunca es lo mismo. Nunca puedo decir que conozco a mi esposa, a mi esposo, a mis hijos, porque son seres vivos. (Citando a Krishamurti)” (Pág. 146)
“¡Siéntase perdido! Mientras se sienta competente y seguro, la realidad está más allá de su alcance. A menos que acepte la aventura interior como modo de vida, el descubrimiento no llegará a usted. (Citando a Nisargadatta)” (Pág. 147)
“Conocer la vía del Buda es conocerse a sí mismo,
conocerse a sí mismo es olvidarse de sí mismo,
olvidarse de sí mismo es ser todas las cosas. (Citando Genjokoan)” (Pág. 148)
“Es pobre el hombre que no sabe nada […]. Debe estar vacío de todo conocimiento que habite en él […] y vacío de sí mismo, tal como era cuando todavía no era [cuando estaba en el ser eterno de Dios] y así dejar actuar a Dios como desee, manteniéndose él del todo vacío. (Citando a Maestro Eckhart)” (Pág. 152)
“Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto por nada;
para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada;
para venir a serlo todo,
no quiera sel algo en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas;
para venir a lo que no sabe,
has de ir por donde no sabes
para venir a lo que no posees,
has de ir por donde no posees;
para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres. (Citando a San Juan de la Cruz)” (Pág. 152)
8.- Del juicio a la bendición
“Al juzgar, sentenciamos, y al condnar, nos condenamos a nosotros mismos porque nos privamos de que los demás y la realidad nos sorprendan y nos bendigan con todo aquello que no sabemos ver de ellos.” (Pág. 159)
“Porque nos cuesta pensar, juzgamos. (Citando a Carl Jung)“ (Pág 159)
“El juicio surge de nuestra rigidez, de todo aquello que hemos reprimido de nosotros mismos. Cuanod lo vemos desatdo en los demás, nos irrita, porque el otro se permite lo que yo no me permito. Darse cuenta de esta proyección es el primer paso para liberar de este ciego mecanimso que nos condena a la repetición y a la obsesión.” (Pág. 160)
“Reconozco que solo conozco al otro a partir de mi perspectiva limitada y condicionada. Acepto que no tengo acceso desde otro ángulo, y esto suscita respeto por mi parte, porque mi percepción no lo agota; es más, apenas lo roza… En el respeto puede empezar a darse el conocimiento, y con él, el mutuo reconocimiento.” (Pág. 170)
“Venerar es abrirse al reconocimiento de que cada ser es una manifestación única del Único.” (Pág. 171)
9.- De la exigencia al agradecimiento
“Necesitamos pasar por experiencia de privación para reavivar el asombro y apreciar lo que tenemos y damos por supuesto. Por ello, en todas las tradiciones espirituales, la pobreza no es una maldición, sino una bendición. No me refiero a la miseria que degrada al ser humano porque le priva de uss necesidades fundamentales … sino a un modo de existencia que permite vivir con medios suficientes, pero no superfluos.” (Pág. 187)
“El término que aparece repetidamente es la ecología integral. Las diversas expresiones apuntan al mismo propósito: restablecer nuestra relación con la naturaleza y la Madre Tierra, de forma que nuestro modo de habitarla no sea una amenaza para ella, sino una bendición, lo cual repercute inmediatamente sobres las relaciones de paz y de justicia entre los seres humanos, así como permite participar en la armonía invisible que rige todas las cosas y de la que los seres humanos formamos parte.” (Pág. 191)
10.- De ocupar un sitio a generar un lugar
“Hay espacio para todos, y este debe ser nuestro empeño en cada momento, tanto si se trata de la creaión de nuevas comunidades como de nuestra mirada sobre el mundo, irreversiblemente globalizado.” (Pág. 196)
“Es tarea de todos encontrar los modos para restablecer el contacto con la naturaleza. Dos maneras simples e inmediatas de hacerlo es descalzarse y sentarse en el suelo.” (Pág. 200)
“Sentados sobre la tierra, se piensa de un modo diferente, porque se siente con todo el cuerpo y se está más cerca de lo tangible y permanente del elemento mineral. Hay menos mente, más silencio y más resonancia del cuerpo.” (Pág. 203)
“Ser lugar de Dios o ser lugar para Dios nos convierte simultáneamente en lugares para los otros y para todo lo demás.” (Pág. 206)
“En verad, Dios no existe, Dios es. Es Fondo, Fuente, Origen, no solo de lo existente, sino de la posibilidad misma de ser y de existir. Y como tal, no ocupa ningún lugar, sino que los genera. Por ello, el que se vacía totalmente, no solo no ocupa ningún lugar, sino que hace más posible y amable el lugar de los demás. Este es el don de la humildad y de la pobreza de los que eligen ser pobres.” (Pág. 207)
“Tal es el don de la pobreza: el ser humano convertido en pura concavidad, en pura espaciosidad, sin reclamar ni exigir nada porque ha sido bautizado de inocencia.” (Pág. 208)
“El poder es la apropiación de un cargo o de una posición que se impone a costa de anular a los demás, mientras que el ejercicio de un carisma compota el servicio a los demás a partir del don que uno es. El signo de que un cargo se sostiene desde el carisma o desde el poder radica en la capacidad de generar vida para los demás. El don de cada uno no es propiedad suya, sino una capacitación para crecer conjuntamente.” (Pág. 210)
11.- Del aislamiento al inter-ser
“Una de las tareas de nuestra vida es llegar a hacernos íntimos de nosotros, ser capaces de habitar nuestra propia intimidad.” (Pág. 214)
“Nada puede ser por sí mismo, todo en el universo debe inter-ser con todo lo demás.” (Pág. 217)
“La Tríada del Ser está presente en todos los seres: todo está simultáneamente atravesado de misterio y trascendencia (lo divino), de conciencia y de afecto (lo humano), y forma parte de alguna manera de la densidad del cosmos.” (Pág. 221)
12.- De la ausencia a la Presencia
“El fondo de Dios y mi fondo
Son el mismo y único Fondo. (Citando al Maestro Eckhart)” (Pág. 231)
“Ausencia y Presencia son percepciones o estados del yo, que es quien los siente, mientras haya un yo que los sienta. Este yo puede ser cuenco o obstáculo.” (Pág. 231)
“Nuestra autopresencia es el único lugar por el cual podemos acceder a los demás, al mundo y a Dios.” (Pág. 231)
“El no-conocedor solo ve la mente, que es un mero reflejo de la luz de la conciencia pura del Corazón. Es ignorante del corazón. ¿Por qué? Porque su mente está extrovertida y nunca ha buscado su fuente. (Citando a Ramana Maharshi)” (Pág. 235)
“Entre Tú y yo
hay un yo qu eme atormenta.
¡Aparta ese yo soy que nos separa! (Citando a Masnur Hallay)” (Pág. 239)
“Para eso hemos sido existencializados: para ser el tu de Dios. El Tú que atrae a mi yo en cuanto que Alteridad radical me incluye y lo incluye todo.” (Pág. 241)
“Regresar a nosotros mismo y a Él al mismo tiempo es lo que ofrecen las tradiciones religiosas teístas.” (Pág. 241)
“Somos [mucho] más de lo que pensamos y [mucho] menosde lo que [nos] creemos. Más de lo que pensamos porque llevamos el cosmos con nosotros y menos de lo que [nos] creemos porque no somos el centro del cosmos. (Citando a Halil Bárcena)” (Pág. 241)
“La llamada que nos llega de tantos modos es siempre y para todos la misma: vivir autopresentes en la comunión cosmoteándrica en cada momento y situación, lo cual se abre en tres direcciones: hacia las cosas, haciendo un uso reverencial de ellas; hacia las personas, teniendo un respeto sagrado por cada ser humano y hacia la Presencia silente que se vierte por doquier y que se expresa de tantas maneras como tradiciones religiosas y espirituales existen.” (Pág. 248)
Epílogo: Del exilio al Reino “Se requiere encontrar formas comunitarias que ofrezcan lugares donde acudir, en los cuales se cultive el silencio, la atención consciente, la vida austera y en la medida de lo posible, autosuficiente, donde nutrirse espiritualmente del legado espiritual de todas las tradiciones de sabiduría de la humanidad. En lugar -o además- de peregrinar a santuarios del pasado, hemos de peregrinar a los santuarios del futuro, lugares y comunidades cosmoteándricas que sean lugares de Presencia donde se cultive la autopresencia de cada uno, la escucha sagrada de los demás y la veneración a los demás seres del entorno natural.” (Pág. 254)
Con la ayuda de la Inteligencia Artificial hemos creado la siguiente presentación, en modo meditación, que pueda servir tanto para recordar la Presencia de Dios en medio de lo educativo, como para tener ratos más largos de meditación, está inspirada en el texto de Javier Melloni que acabamos de citar.
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