Salmo de la solidaridad

Señor, tu nos diste tu palabra,
tu promesa, tu regalo,
eres siempre solidario, con el débil,
el necesitado.

Tú eres pan para todos,
no haces distinción de credos,
razas  ni pensamiento,
solo te importa la vida, de tus hijos,
mis hermanos.

Cada día, Señor, diste todo
a quien estaba a tu lado,
nunca dejaste solo, a quien te pedía algo,
…perdonabas, comprendías
y a todos alargabas tu mano.

Señor, no solo eres camino o verdad,
eres también esperanza para el pobre y sencillo.
Eres testigo  de justicia y libertad,
para nuestro mundo ambicioso y egoísta,
carente de solidaridad.

Considera Señor, nuestros buenos deseos
de servir y realizar tu obra  con los olvidados
de esta nuestra sociedad.

Ya nos llamaste a ser hermanos y hermanas
y a tener experiencia de comunidad,
para entregarnos a todos los necesitados
poco a poco, cada día algo más.

Camina siempre a nuestro lado
no nos dejes solos  ante los demás.
danos tu aliento, tu espíritu
para ejercer más solidaridad.

Cada día llega alguien que se siente nada,
despreciado, isla, en este inmenso mar,
mendigando una palabra de alivio, amistad.

Señor, queremos ser tus testigos,
para todos, esperanza, alegría,
cercanía, acogida y solidaridad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre.
Amén

 

       Hno. Emiliano Diez G.

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